Escuchar a Dios para salvarse

Cartagena Lorca PlanesMons. José Manuel Lorca     La contundencia del mensaje de las lecturas de este domingo nos lleva a tomarnos en serio la vida, mucho más en serio, por si nos quedaba alguna duda. En estos domingos insiste en la radical confianza en Dios, que activa nuestra fe y nos deja claro quien es verdaderamente el que nos salva. Escuchando las lecturas concluiremos que no es precisamente el dinero o el poder lo que nos da la seguridad. Si la lectura del profeta Amós es impresionante, más dramática es la narración del evangelista Lucas, que nos ofrece una parábola, que pudo ser una historia del mundo real. Dos personajes: uno rico, pero sin corazón y sin nombre; el otro era Lázaro, que pasaba su vida a la puerta del rico esperando, sin éxito, para poder alimentarse de sus sobras y los perros le lamían las úlceras.

La parábola dice escuetamente que el uno y el otro murieron y que los ángeles llevaron a Lázaro al seno de Abraham, mientras que el rico se encontró en un lugar de tormento. La parábola no tiene la intención de detenerse en condenar a uno por ser rico y salvar al otro por ser mendigo, no. Se cuida el evangelista en resaltar el estilo de vida del innominado personaje y de como se cerró a Dios, apegado a su dinero, a su egoísta e insensible corazón, sin caridad y sin misericordia, en la más absoluta imprevisión espiritual. Insiste San Lucas en la dureza de corazón a la que llegó el epulón, incapaz de ayudar al que estaba a su puerta con hambre y cubierto de rocío. El desenlace de la parábola es muy duro, muestra la inalterable condición de los perdidos, de los que quisieron romper con Dios. Como esta situación se puede repetir hoy, aparece muy destacada la solución que ofrece el Señor para no llegar a ese final: abrir el oído y escuchar a Dios

Confiar en Dios es esencial; el que se fía de Dios se entrega y se le abren caminos de esperanza, no exige signos, no los necesita, porque se ha fiado de la Palabra. Así lo expresaba el Señor, repitiendo que no se necesitan más signos que el de la Palabra, que la escuchen, ya que quien no acepta la Palabra de Dios, tampoco le bastará la solución de los milagros. Esa es la solución dada a los parientes vivos del rico: abrir los oídos y escuchar, aceptar con docilidad el mensaje de Jesús, creer en él, creerlo íntegro, porque en su mensaje nos dice el Señor que son bienaventurados los pobres, los que lloran, los mansos.

La Palabra proclamada nos hace renovar nuestra fe en la resurrección de la carne y en la vida eterna; nos hace recordar que debemos tomarnos en serio nuestra vida, porque al final seremos examinados por Dios del amor.

Feliz domingo.

+ José Manuel Lorca Planes

Obsipo de Cartagena

Mons. José Manuel Lorca
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Mons. D. José Manuel Lorca Planes nació en la localidad murciana de Espinardo, diócesis de Cartagena, el 18 de octubre de 1949. Curso los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor "San Fulgencio“ de Murcia. Es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad de Teología de Granada. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1975. Recibió la ordenación episcopal en Teruel el 6 de marzo de 2004. Nombrado Obispo de Cartagena el 18 de julio de 2009, tomó posesión el 1 de agosto de ese mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades.