Los arciprestazgos: una estructura viva para una tarea de futuro

Mons. José Leonardo LemosMons. J. Leonado Lemos     Mis queridos amigos y hermanos en el sacerdocio:

I. Por vosotros y con vosotros.

1. En este año y medio que llevo viviendo entre vosotros, después de intentar saludaros a todos los que he podido, de haberos escuchado y de ir conociendo la realidad de esta Iglesia diocesana, día a día hago mías aquellas palabras del Doctor de Hipona: Por nuestra parte, nosotros que nos encontramos en este ministerio, del que tendremos que rendir una peligrosa cuenta, y en el que nos puso el Señor según
su dignación y no según nuestros méritos, hemos de distinguir claramente dos cosas completamente distintas: la primera, que somos cristianos, y, la segunda, que somos obispos. Lo de ser cristianos es por nuestro propio bien; lo de ser obispos, por el vuestro. En el hecho de ser cristianos, se ha de mirar a nuestra utilidad; en
el hecho de ser obispos, la vuestra únicamente.

2. Esta tarea me resulta imposible llevarla a cabo porque supera mis fuerzas; de ahí la necesidad que tengo de contar con aquellos colaboradores que hagan llegar mi solicitud de Obispo y Pastor a todos los fieles de esta Iglesia y, de manera especial a vosotros, los sacerdotes. Así os lo expresaba, recientemente: Desde el primer
momento en el que inicié, con la ayuda del Señor, el ejercicio del ministerio episcopal en esta Iglesia particular, me di perfecta cuenta de que, sin los sacerdotes ,no sería capaz de realizar la misión para la cual la Iglesia me ha llamado porque, en esta tarea de la Nueva Evangelización, vuestra ayuda me resulta imprescindible.
Sabéis bien, mis queridos hermanos y amigos que, sin vosotros, el Obispo poco puede hacer, pues como decía el doctor Juan de Ávila: sin clérigos buenos y sabios, el obispo no puede más que ave sin alas para volar2. Por eso, con el corazón en la mano – como un pobre de Jesucristo – pido vuestra colaboración y ayuda3.

3. Me animan mucho las palabras recientes del papa Francisco dirigidas a los obispos italianos, el pasado 23 de mayo, al renovar la profesión de fe, que me invitan a inclinarme y a servir a aquellos que debéis estar más cercanos a mi corazón porque sois mis colaboradores inmediatos, los sacerdotes, con quienes formo una verdadera familia sacramental4: Ser Pastores quiere decir también disponerse a caminar en
medio y detrás del rebaño: capaces de escuchar el silencioso relato de quien sufre y sostener el paso de quien teme ya no poder más; atentos a volver a levantar, alentar  e infundir esperanza. Nuestra fe sale siempre reforzada al compartirla con los humildes: dejemos de lado todo tipo de presunción, para inclinarnos ante quienes el Señor confió a nuestra solicitud. Entre ellos, reservemos un lugar especial, muy especial, a nuestros sacerdotes: sobre todo, para ellos, que nuestro corazón, nuestra mano y nuestra puerta permanezcan abiertas en toda circunstancia. Ellos son los primeros fieles que tenemos nosotros Obispos: nuestros sacerdotes. ¡Amémosles! ¡Amémosles de corazón! Son nuestros hijos y nuestros hermanos5.

El camino espiritual y pastoral que juntos hemos de recorrer es el de la comunión, propio de aquellos que viven o desean vivir insertos en el misterio de la Trinidad, teniendo como ejes de su vida y ministerio la filiación, la fraternidad y la misión.

II. La renovación arciprestal: Un camino recorrido, un camino por hacer.4. Para mejor serviros, he acogido con esperanza y optimismo los estudios y las reflexiones realizadas en los últimos años, por todos vosotros, bien personalmente, o formando parte de los equipos arciprestales y los promovidos por la Vicaría de Pastoral, con el fin de acertar a la hora de llevar a cabo una adecuada remodelación de los Arciprestazgos, como paso previo a una planificación más humana y pastoral de nuestra actividad ministerial. Entre los afanes pastorales más importantes que ocupan mi corazón, desde el primer momento, han sido y siguen siendo la preocupación por la vida y el ministerio de los sacerdotes, su atención y cuidado personal, su estado de salud, el cultivo de su vida espiritual y su actualización intelectual y pastoral. Ya en mi primera carta pastoral dirigida a todos los fieles de esta Iglesia particular de Ourense manifestaba: Ruego al cielo, en este Año de la fe, que en la medida de nuestras posibilidades, pensando con realismo pastoral, todos abramos la inteligencia de nuestro corazón al proyecto de restructuración de los Arciprestazgos y la creación de Unidades pastorales, que ha sido presentado en el primer Consejo Presbiteral, en el que he tenido la gracia de estar presente. Todos estamos implicados en esta tarea y sé bien que todo el Presbiterio diocesano lo está reclamando. El deseo de todos es acertar en la nueva restructuración6.

+ J. Leonardo Lemos

Obispo de Orense

(Lea la carta íntegra en www.obisdocourense.es)

Mons. José Leonardo Lemos Montanet
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Mons. J. Leonardo Lemos Montanet nació el 31 de mayo de 1953 en la parroquia de Santiago de Barallobre, ayuntamiento de Fene, provincia de Coruña y diócesis de Santiago de Compostela. A los 9 años se traslada con su familia a Ferrol, por destino de su padre, donde realiza los estudios hasta el bachillerato superior. Cursó el COU en el Instituto Xelmírez de Santiago de Compostela al tiempo que realizaba el propedéutico en el Seminario Mayor. Cursará los Estudios Eclesiásticos, siendo ordenado Diácono en el año 1978. En septiembre de ese mismo año será nombrado Formador en el Seminario Menor Diocesano de la Asunción. Desde este momento es socio de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. El 19 de mayo de 1979 será ordenado Sacerdote al servicio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela por el arzobispo D. Ángel Suquía Goicoechea. Continuó como Formador del Seminario Menor, al tiempo que colaboraba los fines de semana en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Conxo (Santiago), hasta septiembre de 1982 en que es enviado a Roma para ampliar estudios. Allí obtendrá la licenciatura en Filosofía Teorética por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y las diplomaturas de Arqueología Sagrada, Archivística y Biblioteconomía. Más tarde, obtiene el doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Roma, en junio de 1987, con la tesis Lo que llamamos ser humano. Ensayo sobre la antropo-ontología de Ángel Amor Ruibal. En el curso 1985-1986 empezará su actividad docente como profesor de Filosofía en el Instituto Teológico Compostelano y en el Seminario Menor de la Asunción, hasta la actualidad. Entre 1986 y 1988 ejercerá de capellán de la Residencia Universitaria Cristo Rey en Santiago de Compostela y profesor de religión en el Chester College International School. Desde septiembre de 1988 hasta junio de 2001 será Formador en el Seminario Mayor de Santiago de Compostela, labor que compaginará como sacerdote adscrito de la parroquia de S. Fernando, desde 1987 hasta la actualidad. Tras su etapa en el Seminario Mayor es nombrado Director Técnico del Seminario Menor Diocesano en el año 2001, cargo que desempeña en estos momentos. En el Instituto Teológico Compostelano, Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, desempeñará el cargo de Vicedirector desde 2007 hasta la actualidad, Director de la Biblioteca de Estudio Teolóxicos de Galicia, desde 1993 hasta 2007 y Director del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas desde 2006. En diciembre de 2003 será nombrado por el Arzobispo de Santiago, D. Julián Barrio Barrio, Canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, ocupando el oficio de Canónigo-Secretario Capitular de la misma. El 16 de diciembre de 2011 la Santa Sede hizo público que S. S. Benedicto XVI lo ha nombrado nuevo obispo de Ourense.