La crisis económica, una oportunidad

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián     La crisis económica y de valores, que arrincona y condena a tantas personas, es un
mal grave que atenta contra la dignidad de millones de hombres y mujeres pero también puede ser una llamada a vivir con más humanidad.

Hay que dar gracias a Dios por las muchas personas buenas a las que la crisis ha despertado de un letargo de comodidad y les ha lanzado a la hazaña de la solidaridad.

Por eso creo que la crisis puede ser una oportunidad para vivir más humanamente, descubriendo que los rostros de los afectados por las distintas formas de pobreza nos hablan de que otro mundo es posible porque este modelo ha fracasado y no da respuestas a las aspiraciones de la persona. Pienso que esta oportunidad de vivir con más humanidad debe concretarse en tres direcciones.

En primer lugar hay que denunciar con valor y coherencia personal las situaciones de injusticia que hay en nuestro alrededor. Esta claro que la crisis económica no es una casualidad o una fatalidad del sistema; es fruto de la injusticia y del afán desmedido de algunas personas por tener cada vez más y más sin ningún escrúpulo.

No sabemos dónde esta el origen de esta crisis económica pero sí que vemos situaciones que exhiben
impúdicamente la injusticia. No, no podemos callar y aplaudir el culto al dinero cuando la crisis nos ha mostrado ferozmente sus consecuencias.

En segundo lugar urge multiplicar todas las iniciativas de solidaridad con los pobres. El dolor de las personas que cerca de nosotros sufren se convierte en una exigencia a la solidaridad. Creyentes y no creyentes no podemos permanecer insensibles a la pobreza de las víctimas de la crisis y es deber de todos apoyar con nuestra solidaridad económica, con gestos concretos o con nuestro voluntariado a las instituciones que se ponen al lado de los necesitados para ayudarles a vivir con dignidad.

Y, finalmente, en tercer lugar la crisis nos invita a vivir más austeramente. Lo cierto es que esta sociedad nos ha tendido la trampa de crearnos cada vez más y más necesidades. Todos queremos tener lo último, lo más novedoso; nunca acabamos de contentarnos con los que poseemos, siempre queremos más. Hemos rodeado nuestra vida de objetos, viajes, y lujos que nos han quitado libertad para ser nosotros mismos y poder acercarnos a la gente. Creyéndonos libres, nos hemos arrodillado ante el dinero y hemos caído en una dorada esclavitud. Podemos vivir con menos, podemos prescindir de muchas cosas, podemos aprovechar lo que tenemos, ahorrar y compartir.

Recordemos el lema de Caritas ante la crisis “Vive sencillamente para que otros sencillamente puedan vivir”.
Podemos convertir la crisis en una oportunidad para sacar lo mejor de nosotros mismos y ser mejores. La denuncia de la injusticia, la solidaridad con los pobres y la austeridad de vida son tres concreciones de esa posibilidad. No es éste un tiempo de arrinconarnos en el egoísmo sino de lanzarnos a la hermosa aventura de ser buenos.

Seremos así más personas y, consecuentemente, seremos más felices.

Con mi afecto y bendición

+Alfonso Milián
Obispo de Barbastro-Monzó

Mons. Alfonso Milián Sorribas
Acerca de Mons. Alfonso Milián Sorribas 101 Articles
Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.