El dinero no salva

Cartagena Lorca PlanesMons. José Manuel Lorca    Los textos de la Palabra de Dios que estamos leyendo en estos domingos nos acercan a un misterio que nos sobrepasa y que nos llena de esperanza a todos los fieles, me estoy refiriendo a la misericordia; al corazón misericordioso de Dios y a su generosidad en el perdón. Salta a la vista el interés que tiene por el hombre y sobresale la defensa que hace del pobre e indefenso, su exquisito cuidado en proteger al más frágil y débil. La explicación de su manera de proceder así está en su justicia y en la verdad. Por ser justo, Dios defiende y salva al desvalido, lo levanta del polvo y lo alza de la basura, leemos en el salmo. La Sagrada Escritura es una ventana abierta que nos muestra el corazón de Dios, aunque el mejor ejemplo lo tenemos en el mismo Jesús, que se entregó por nosotros y con su victoria sobre la muerte bajó a los infiernos, a lo más hondo del no ser, para rescatar al hundido y tenderle la mano de la misericordia para que pueda tener vida.

El Señor nos invita en este domingo a buscar lo esencial, a buscar a Quien verdaderamente nos salvará; nos invita a tener la valentía de dejar atrás lo que no salva. Ahora, al escuchar las lecturas desde una clave de fe, hemos de ser valientes para denunciar todo lo que nos impide ver el rostro de Dios, las cosas que nos están alejando, mediante engaños y falsas promesas, de la mano que nos regala la Vida. Desgraciadamente muchos se ha empeñado en no hacer caso a los múltiples avisos que nos envía Dios y se sienten incapaces de encontrar el remedio a sus desconsuelos, a su desesperación y tristezas. Pero el Señor no se cansa y sigue saliendo a nuestro encuentro para ponernos en aviso advirtiéndonos de que el afán por las riquezas no salva, no nos cura, no nos saciará nunca, ni nos dará la seguridad. Alejados de Dios andaremos como por una selva, sin norte y rodeados de oscuridad y mentira; quien se aleja de Dios, acaba perdiendo el sentido de su ser profundo, de su dignidad y termina despreciándose. Atesorar en la tierra no es la solución, porque cuanto más te entregues a las riquezas de este mundo, creyendo que son tesoros, más cerca estás de la falta de respeto al prójimo, porque puedes esclavizarlo. El que atesora obras de caridad va por buen camino, porque el que ama no ata.

Es urgente que abramos los oídos, porque la Palabra nos lleva a optar por la limpieza de corazón y por orientar nuestra vida a Dios, al hermano: ¡abre un canal de gracia por donde pueda circular el agua de la vida, la que salta a la vida eterna! No pongas tu confianza en tu bolsillo y practica la caridad samaritana con un corazón que ve y siente al hermano. Esta es la mejor manera de ser feliz y libre, con un amor humano, fresco, creador, entregado, abierto al otro, elegido personalmente… Este es el amor que se necesita en esta época, es el amor que te pide Dios.

Feliz domingo.

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

Mons. José Manuel Lorca
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Mons. D. José Manuel Lorca Planes nació en la localidad murciana de Espinardo, diócesis de Cartagena, el 18 de octubre de 1949. Curso los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor "San Fulgencio“ de Murcia. Es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad de Teología de Granada. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1975. Recibió la ordenación episcopal en Teruel el 6 de marzo de 2004. Nombrado Obispo de Cartagena el 18 de julio de 2009, tomó posesión el 1 de agosto de ese mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades.