El amor y la misericordia de Dios

Cartagena Lorca PlanesMons. José Manuel Lorca     Necesitamos oír muchas veces que el amor de Dios nos lleva al perdón, que se nos repita que el Padre siempre está dispuesto a acogernos entre sus brazos, a pesar de haberle ofendido. Según parece no nos bastan las experiencias de reencuentros y de perdones miles del Señor, por nuestro corazón tan duro y porque nos hemos creado una mente tan impermeable, que nos impide recibir la buena noticia de que Dios es un Padre misericordioso. Pues en este domingo, vuelve Dios a insistirnos, a espabilar nuestros sellados oídos, para que la confianza en su gracia nos permita superar los obstáculos.

Escucharemos de nuevo la parábola del hijo pródigo. Pero, por favor, que nadie diga que ya se la sabe, es preciso estar atentos, porque Dios sigue hablando para el hoy de tu vida, con tus circunstancias concretas; no esperes que hable para el que fuiste hace años. Nadie puede decir que no es consciente de sus faltas, porque todos conocemos los síntomas de nuestros pecados, los conocemos bien y en esta parábola se exponen con detalle. La parábola trata de la historia del que se aleja de Dios y recorre un largo camino para llegar a la nada y después necesita emprender el camino de vuelta.

Lo grave del pecado es que se trata de una ruptura del amor, de ese amor que viene más allá del corazón del hombre porque viene del mismo Dios. Nosotros no somos nada; si somos algo es porque nos viene de la misericordia de Dios. La segunda lectura nos presenta el ejemplo de la experiencia de Pablo y como él mismo se reconoce como nada, pero Dios le hizo capaz y derrochó su gracia en él. Esto es lo determinante, que dependemos del amor de Dios, pero si rompemos con Él, ¿a dónde iremos? Espero que no se nos olvide nunca que Dios está deseando que el pecador vuelva, le sale a su encuentro y le atrae para que dé el paso a la reconciliación.

Tenemos la suerte de conocer a Dios que no se cansa de perdonar y de recordarnos que somos amados, porque somos sus hijos; por eso nos espera, nos atrae; por eso va Él a por la oveja perdida, a buscar la moneda extraviada. Para escapar del pecado no tenemos más camino que ir al encuentro de Dios, reconocernos amados y buscar la mirada de Dios sobre nosotros, la mirada profunda dirigida hacia nuestro adormecido e inconstante corazón. Es Él mismo el que da los pasos para facilitar las cosas, a nosotros sólo nos queda corresponder a esa gracia que nos ofrece, con la conversión.

Cuando escuchéis la Palabra, dadle gracias a Dios, porque os mantendrá en la esperanza de ser perdonados y os podréis poner en pie delante de Él y recibir el abrazo de acogida.

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

Mons. José Manuel Lorca
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Mons. D. José Manuel Lorca Planes nació en la localidad murciana de Espinardo, diócesis de Cartagena, el 18 de octubre de 1949. Curso los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor "San Fulgencio“ de Murcia. Es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad de Teología de Granada. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1975. Recibió la ordenación episcopal en Teruel el 6 de marzo de 2004. Nombrado Obispo de Cartagena el 18 de julio de 2009, tomó posesión el 1 de agosto de ese mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades.