El liderazgo en dar sangre

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol      Un año más los donantes de sangre acuden a su maratón benéfica, y esta vez, el día 14, con un lema que mezcla compromiso y gratitud: “Amb tú, líders en solidaritat” (Contigo, líderes en solidaridad). También a mí, que cada año me uno a esta maratón, me congratula que Tarragona esté a la cabeza de Catalunya y de España y sea la segunda de Europa en esta muestra de solidaridad fraternal que son las donaciones de sangre. En un solo día se alcanzaron más de mil donaciones.

Desde luego no es ganar campeonatos lo que motiva a los participantes, ni escalar posiciones en un ranking imaginario. Lo que desea el donante es que los centros hospitalarios dispongan de la sangre conveniente para cuando sea necesaria. Un gesto de fraternidad capaz de salvar muchas vidas humanas.

¿Cómo sabe uno si algún día necesitará sangre? El 13 de mayo de 1981 el papa Juan Pablo II estaba recorriendo lleno de vitalidad la Plaza de San Pedro. Eran las 17,13 horas cuando sonaron unos disparos. Minutos después el Papa llegó al hospital Gemelli desangrándose. Perdió tres litros antes de que el cirujano, doctor Crucitti, lograra atajar la hemorragia producida por los graves desgarros de las balas. Todo el mundo contuvo la respiración, mientras se debatía entre la vida y la muerte en la mesa del quirófano. La transfusión tuvo éxito. Gracias a ella el ilustre paciente puso vivir aún 24 años más, tan decisivos para la Iglesia y para el mundo.

En la gran mayoría de casos nunca sabremos el beneficiado. Sólo sabemos, ya ahora, que será una persona necesitada de estos vasos comunicantes de la vida.

Hace un tiempo leí que en algunas ciudades se hacía una experiencia que nació en Italia con el nombre de “café pendiente”. Se trata de que una persona, cuando va a una cafetería, no sólo paga su consumición sino otra para quien no pueda afrontarla. De ahí el nombre, porque el establecimiento lo servirá al primer pobre que se asome y pregunte si hay algún “café pendiente”.

Se me ocurre pensar que esto mismo hacen los donantes de sangre. La dan para el primero que pueda necesitarla. ¡Y es sangre lo que dan, no un simple café! La entregan haciendo el pequeño pero muy meritorio sacrificio de someterse a una extracción y con ello ayudan a alguien desconocido, cuya vida podrán salvar gracias a su generosidad.

Cuando pienso en este gesto solidario, me viene a la cabeza la parábola del Buen Samaritano. No era alguien que pasara aburrido por aquel lugar, sino alguien que va a su trabajo; pero, aunque tenga prisa, no pasa de largo ante la necesidad ajena. Se detiene y se asegura de que el posadero, con la ayuda prestada por él, podrá atender a aquel herido.

Podríamos decir que la posada es el hospital y que los donantes son aquel buen hombre, a quien Cristo ensalza, que se solidarizó con su prójimo.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 324 Articles
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.