Nuevo Curso Pastoral

atilanoRodriguezMartinezMons. Atilano Rodríguez      La actividad pastoral, gracias a Dios, no ha cesado durante el verano. En bastantes casos se ha incrementado como consecuencia de las celebraciones festivas de estas fechas. Ahora llega el momento de continuar impulsando con nuevo ardor la pastoral ordinaria y de retomar aquellas acciones evangelizadoras que se han mantenido bajo mínimos debido al descanso veraniego.

Si el año pasado hemos programado toda la actividad pastoral diocesana y parroquial, teniendo en cuenta la celebración del «Año de la fe», durante este curso os invito a fijar especialmente la atención y la reflexión en la «Nueva evangelización». Si queremos seguir evangelizando en el futuro, hemos de dar pasos decididos en la renovación espiritual y en la conversión pastoral, contando siempre con la gracia de Dios.

Ahora bien, impulsar la nueva evangelización no quiere decir que tengamos que partir de cero o que vayamos a poner entre paréntesis las acciones pastorales emprendidas el año pasado. Éstas deben tener continuidad en la programación pues, como todos sabemos muy bien, la crisis de fe es el problema más grave al que Iglesia debe dar respuestas convincentes en nuestros días.

Todos los cristianos tenemos el encargo del Señor de salir en misión, de evangelizar, pero sí falta la fe, si la fe no es madura, no será posible vivir con gozo la vocación cristiana y, mucho menos, será posible ofrecer con alegría y esperanza la Buena Noticia del amor y de la salvación de Dios a nuestros semejantes.

Para favorecer la reflexión y la programación pastoral de las parroquias y arciprestazgos he escrito una sencilla carta pastoral. Esta carta, Dios mediante, estará en vuestras manos durante los próximos días. Como veréis, no dice cosas nuevas ni extraordinarias. Las reflexiones que os propongo son bien conocidas por todos. El problema surge cuando se trata de ponerlas en práctica.

A partir de las enseñanzas evangélicas y de las reflexiones de los últimos Papas sobre la Nueva Evangelización, he procurado descender con más o menos acierto a unas propuestas pastorales y a unas acciones concretas que, a mi modo de ver, deberíamos tener especialmente en cuenta para impulsar la evangelización en los próximos años.

Las conclusiones de la Carta no son un dogma de fe y, por tanto, pueden y deben ser enriquecidas con las reflexiones y aportaciones de todos desde los arciprestazgos y parroquias. Lo más importante es que reflexionemos juntos, escuchando en todo momento la voz del Señor y contemplando la realidad con ojos de fe. Esto nos permitirá encontrar caminos nuevos para el anuncio del Evangelio desde la comunión eclesial y la corresponsabilidad pastoral. Como nos recuerda el Papa Francisco, no debemos tener miedo a buscar nuevos métodos pastorales para salir a las “periferias existenciales”.

Con mi recuerdo ante el Señor, feliz curso pastoral.

+ Atilano Rodríguez

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.