«Para la Iglesia, la caridad pertenece a su naturaleza y a su esencia, no es una especie de asistencia social»

foto_13531_MAR079_-_FotoEl Master en Doctrina Social de la Iglesia es una de las principales apuestas de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y que se lleva a cabo a través de la Fundación Pablo VI y la Universidad Pontificia de Salamanca.

En esta entrevista realizada por Agencia SIC, Fernando Fuentes, Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral Social describe las principales líneas de esta línea de estudios on line que, cada año, forma a más de una veintena de personas en la Doctrina Social de la Iglesia, un ámbito «nuclear» para la vida eclesial.

P- La Fundación Pablo VI y la Universidad Pontificia de Salamanca han presentado este año en España el Master en Doctrina Social de la Iglesia ¿Cómo nació este Máster? ¿A quién está destinado?

El Master de Doctrina social de la Iglesia celebra este año su vigésima edición y está presente en varios países de Latinoamérica (México, Argentina y Panamá) a través de la metodología ON LINE, pues los avances tecnológicos nos permiten en la actualidad poder trabajar académicamente mediante un campus virtual de la Universidad Pontificia de Salamanca Campus de Madrid. Somos 14 profesores, de varias universidades, los que estamos comprometidos en la docencia.

Suele tener cada año alrededor de 20 alumnos y podemos afirmar que hemos logrado en su historial alrededor de 200 master que ahora son profesores de doctrina social de la Iglesia, técnicos de Cáritas y de Manos Unidas, responsables de pastoral obrera y de asociaciones y movimientos eclesiales, políticos, sindicalistas….

fernando_fuentesP- La doctrina social de la Iglesia ¿es la gran desconocida para muchos católicos?

Desgraciadamente sí y esto tiene que ver con la falta de formación en este ámbito doctrinal en el clero y en los seminarios así como entre los laicos, lo cual está incidiendo en la debilidad de la presencia del laicado en la vida pública y en una presencia en la acción social que no siempre tiene una fundamentación en esta referencia doctrinal. De hecho, cuando presentamos esta doctrina a los agentes pastorales muestran su sorpresa por la novedad del pensamiento social de la Iglesia. Al fin y al cabo todos tenemos conocimiento (por los medios, por la cercanía de los problemas…) de las cuestiones sociales pero dudo que tengamos los recursos necesarios para su discernimiento integral desde el punto de vida de la experiencia cristiana, entre otras razones porque son complejas y no fáciles de valorar desde sus planteamientos morales.

P- En el contexto socioeconómico actual ¿Cuáles son los retos de los cristianos en las crisis sociales y económicas como la que estamos viviendo?

En síntesis, creo que el gran reto, como advertía Benedicto XVI en Deus caritas est (nº28), es que “la Iglesia tiene el deber de ofrecer, mediante la purificación de la razón y la formación ética, su contribución específica, para que las exigencias de la justicia sean comprensibles y políticamente realizables”. Es toda una tarea que requiere buenos itinerarios educativos y testimonio de solidaridad, como ya se está haciendo en muchas comunidades cristianas.

P-Este año se cumple el L aniversario de la Publicación de la Encíclica Pacem in terris, una de las encíclicas  más “sociales”. ¿Cómo ha influido esta nueva sensibilidad social en la Iglesia?

La encíclica Pacem in terris, si se me permite, es como “la constitución” para los gobernantes y para el compromiso en la vida pública. Influyó decisivamente en los años 70 y 80; fue la carta magna de los derechos humanos y supuso toda una interpelación a la Iglesia y a la sociedad en la consecución de una convivencia pacífica.

Para la Comisión Episcopal de Pastoral Social es de tal relevancia esta encíclica que, junto con  la Fundación Pablo VI, ya celebramos en 2003 su 40 aniversario con un Simposio sobre el documento y sus retos; y ahora de nuevo planteamos la cuestión política con no pocos retos en el presente, incluido el posible conflicto en Siria ante el cual el Papa Francisco nos llama a orar y pedir la paz en el mundo.

P- La acción social de la Iglesia es uno de los puntos esenciales de la nueva evangelización ¿Cómo articular esta acción social en las iglesias particulares?

No me parecería adecuado mirar la acción social de la Iglesia sólo como una cuestión coyuntural en su respuesta a las necesidades de su tiempo. Esta tarea es muy importante en las circunstancias actuales pero debemos tomar conciencia de hacer presente el testimonio de la caridad como una parte nuclear de la evangelización. Para la Iglesia, la caridad pertenece a su naturaleza y a su esencia, no es una especie de asistencia social. Por ello el testimonio de la caridad se trasforma también en “caridad política”, llega a todos los rincones de la vida y atiende a las personas de modo integral.

Su articulación en las iglesias particulares está en gran parte representada fundamentalmente a través de Cáritas, Manos Unidas, las obras de las congregaciones religiosas. Es una obra ingente y muy reconocida por la sociedad y las comunidades cristianas. De hecho, la Comisión Episcopal de Pastoral Social ha sido fecunda en documentos que apoyaron y siguen apoyando la articulación de la Acción Caritativa y social en las diócesis. En el próximo 2014 se cumplirán los 20 años de la publicación de documentos tan relevantes, para el fin que estamos comentando, como fueron “La caridad en la vida de la Iglesia” y “La Iglesia y los pobres”. Estos documentos todavía tienen unas posibilidades inmensas de aplicación.

(Agencia SIC)

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