Nuestra fe, el don más grande (8). El amor a Jesucristo y a la Eucaristía

Mons. VivesMons. Joan E. Vives     Continuamos las reflexiones de las pasadas semanas en el Año de la Fe. La persona de Jesucristo, nuestra fe en Él y el amor a Él, son el sentido de nuestra vida. Él ha vencido al mundo. Él ha enviado su Espíritu Santo entre nosotros para renovar todas las cosas. Más aún, para renovar, la faz de la tierra. Este es, pues, el bálsamo, el fundamento, el motivo de nuestra alegría y confianza: Jesucristo es el Señor (Flp 2,11). Su resurrección nos llena de esperanza; su presencia en nuestro itinerario provoca que renazca el coraje. Tenemos que asumir aquellas palabras que fueron el lema del pontificado del beato Juan Pablo II: «¡No tengáis miedo! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! ¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su poder!» El Señor está con nosotros, ¿qué nos puede pasar?

Alguien puede preguntarse, ¿dónde encontrar a Jesucristo? Incluso puede llegar a concluir que es un sentido demasiado abstracto e inocuo esto que proponemos los cristianos. El Evangelio es muy claro: lo podemos encontrar en nuestro prójimo, especialmente en el pobre y en el hambriento y en todos aquellos que pasan necesidad (cf. Mt 25, 40). Lo podemos encontrar viviendo entre nosotros, cuando abrimos nuestros corazones al reto de su amor. Nos podemos encontrar personalmente con Él cada vez que dos o tres estemos reunidos en su nombre (Mt 18,20). Lo podemos descubrir en su Palabra y en las maravillas de su creación. Nos encontramos con Él en los sacramentos, de una manera especial en el sacramento de la misericordia, el sacramento de la reconciliación. Nos encontramos con Él, plenamente, en la Eucaristía, con la que nutre nuestros corazones hambrientos con su propio Cuerpo y Sangre. Jesucristo quiere estar siempre con nosotros.

Nuestra fe, el don más grande, se reaviva y se nutre con la participación en la Eucaristía. El centro de nuestra vida espiritual es la Eucaristía, el sacramento fundamental, el lugar de encuentro con el Cristo real a través de las especies del pan y del vino. Cuando oramos y celebramos, hospedamos al mismo Dios encarnado en nuestro ser, le ofrecemos un lugar para crecer y dar frutos en nuestro interior. La Eucaristía no es una mera conmemoración de la última cena, ni es un ejercicio simbólico, es la comunión real con Él. Consiste en superar la estrechez de nuestro yo –como dice Sta. Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein–, para que Él viva dentro de cada uno de nosotros. El sencillo acto de comulgar nos abre a la dimensión más infinita de la existencia, porque Dios se hace presente en nuestro propio ser.

Observamos que la práctica de este sacramento merma en muchos ámbitos de nuestro país. Observamos, también, que muchos consideran que no lo necesitan para poder afrontar su vida y las adversidades que le llegan. Los cristianos sabemos que lo más esencial de nuestras vidas es invisible, que no se puede tocar, ni ver, pero que se hace presente, misteriosamente, en el pan y el vino consagrados. Necesitamos nutrirnos de Cristo, alimentar nuestra alma con su ser, porque Él actúa en nuestro interior y obra maravillas en nosotros. Él nos renueva y nos hace vivir cada día una mayor confianza.

+Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).