Palabras de fe: Jean Guitton (1)

AGUSTINCORTÉSMons. Agustí Cortés      Las grandes cuestiones y los pensamientos profundos llegan a entenderse al escuchar a un verdadero sabio que trata de explicarlos a un niño.

“Cuando abres los ojos y ves el sol, a esta acción se la denomina ver. Cuando el profesor te dice que el sol es 322.000 veces mayor que la tierra, pues la ciencia lo demuestra, aunque tú no puedas verlo, se llama a eso saber. Por último, si una mujer te dice que te quiere, tu madre por ejemplo, aunque no pueda demostrártelo, y aunque tú no lo veas, aceptas esa palabra: se llama a esto creer.Saber es más hermoso que ver. Pero creer es mucho más hermoso todavía que saber, ya que en el acto de creer hay mucho amor”.

Estas palabras fueron escritas por el gran filósofo católico Jean Guitton (1901-1999) y pertenecen a Mi pequeño catecismo, uno de sus escritos “del final de su vida”, en el tiempo en que todo se ha de simplificar y explicar como si se hablara con un niño; cuando, según sus propias palabras, “el crepúsculo se aproxima a la aurora”. Profesor de vocación en liceos y en la universidad, escritor ensayista, comprometido en causas sociales y
eclesiales, observador y consultor en el Concilio Vaticano II, miembro de la Academia Francesa de la Lengua y de la Academia de las Ciencias Morales y Políticas….

Podemos decir que estas palabras, en su sencillez, son el resultado de un camino que Jean Guitton anduvo toda su vida desde su adolescencia. Su
familia, de clase media, creyente, vivía el contraste de una fe muy aferrada a la tradición, representada por su padre; y una fe muy abierta al
progreso de la ciencia, representada por su madre. En el libro Lo que yo creo relata cómo ella, su madre, a escondidas de su padre, trataba de
convencerle de que la fe cristiana era compatible con la teoría del evolucionismo… Esta circunstancia, unida a su condición de creyente abierto a la cultura moderna, hizo de él una persona que vivió siempre en el límite y en la frontera, no para subrayar los contrastes, sino precisamente para tender puentes. Así, al tiempo que distinguía los campos propios de la ciencia y de la fe, llegaba a afirmar, con algunos científicos, que la ciencia actual planteaba algunas cuestiones que se podían responder apelando a verdades que pertenecen al campo de la fe, como el Dios personal creador y trascendente…

Jean Guitton, como cualquiera de nosotros, sabía que en el siglo XIII la mirada de un creyente, Francisco de Asís, vio el mismo sol, del que hoy un científico sabe tanto, y se puso a cantar lleno de alegría:

“Loado seas, mi Señor, por el hermano sol, que alumbra y abre el día y es bello en su esplendor, y lleva por los cielos noticia de su autor…”
Eso no lo diría la ciencia, pero forma parte de “la verdad del sol”, a nuestro entender dice más del astro que todo cuanto un científico pudiera
averiguar con sus instrumentos. La fe descubre belleza, don, agradecimiento, significado profundo de las cosas, al reconocer la presencia del Hacedor que amando crea el universo.

El creyente también asumirá y tratará de armonizar lo que le dice la ciencia y lo convertirá todo en motivo de alabanza. El gran teólogo Hans
Urs von Balthasar tituló uno de sus libros La Verdad es sinfónica. La fe consiste en descubrir la sinfonía de la Verdad, esa sinfonía que compuso el Creador y que suena maravillosamente por todo el mundo para el que desee escuchar.

† Agustí Cortés Soriano
Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
Acerca de Mons. Agustí Cortés Soriano 353 Articles
Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.