Pequeñas cosas que pueden resultar grandes

Gil_HellinMons. Francisco Gil Hellín       Sarah es una chica coreana. Nació en una familia que no practicaba ninguna religión. Cuando tenía unos pocos años, comenzó a ir al patio de una iglesia a jugar con otras niñas de su edad. Un día se acercó el sacerdote y le preguntó si le gustaría aprender una oración. Contestó que sí y el sacerdote le dio el Padre Nuestro escrito en un papel. Pocos días después, el mismo sacerdote le preguntó si le había gustado la oración y, al contestarle que “mucho”, le dijo si quería que le enseñara otra. La respuesta fue afirmativa y le entregó por escrito el Avemaría. Por tercera vez volvió a repetirse la escena. Pero en este caso, el sacerdote la invitó a rezar con él cincuenta veces el Avemaría, intercalando un Padre Nuestro. Así es como Sarah, siendo pagana, como sus padres, comenzó a conocer la fe cristiana y, sin saberlo, su primer rosario.

Pero aquel día fue el último en que vio al sacerdote, porque éste fue trasladado de ciudad. Pasaron veinte años y un día, de modo completamente insospechado, se encontraron mientras visitaba un santuario mariano. Sarah pudo contarle que la semilla de las pequeñas oraciones había producido un fruto insospechado, pues gracias a ellas se había hecho cristiana y había recibido el Bautismo. Más aún, su conversión trajo consigo la de sus padres. ¡El grano de mostaza se había hecho árbol frondoso!

El Papa Francisco ha contado que su abuela influyó mucho en su educación religiosa, haciendo las pequeñas cosas que hacían las buenas abuelas del norte de Italia en aquellos momentos. Él mismo ha relatado que esa abuela no dejaba de llevarle a ver la procesión del Santo Entierro y de explicarle, con sencillez pero con hondura, la muerte de Cristo.

En una ciudad del norte de España vive actualmente un matrimonio con varios hijos, entre tres y diez y seis años. Como trabajan fuera de casa el marido y la mujer, cada día tienen que hacer un ejercicio de ingenio para traer y llevar a sus hijos al colegio. Al no poder verse durante el día, aprovechan el tiempo de la tarde-noche para hablar y rezar juntos. Unos días, después de cenar uno de los hijos lee el evangelio del día y entre todos lo comentan. En otras ocasiones, los padres rezan el rosario e invitan a los hijos a rezarlo con ellos de modo voluntario. No es raro que los hijos se unan al rezo de sus padres, en cuyo supuesto ellos les enseñan a poner peticiones en los misterios y hacerlo así más atractivo. A nadie se le escapa lo que estas cosas van a significar en la fe de estos hijos.

Se me han ocurrido estos ejemplos al hilo del nuevo mes que hoy comienza, mes que trae consigo la vuelta a la vida ordinaria, que, en el caso de los padres con hijos pequeños, supone la vuelta al colegio. Hay muchos padres que no se olvidan de inscribirles en la Catequesis parroquial y acompañarles los domingos a misa. Me gustaría que el número de estos padres fuera cada vez mayor y considerasen como la mejor inversión para sus hijos o nietos, transmitirles la fe cristiana rezando antes de las comidas, cuando les acuestan o levantan, en los momentos de dificultades especiales o de alegrías también especiales y, de modo muy especial, yendo con ellos a la misa del domingo.

Más aún, quiero invitar a las mamás y a los papás a que se presenten a los sacerdotes de la parroquia y se ofrezcan como catequistas. No hay que preocuparse de no estar bien preparados. Eso se arregla sin demasiada dificultad. Lo más importante es tener ganas de educar la fe de quienes tienen la edad de sus hijos. En alguna ocasión me han contado los misioneros el papel decisivo que allí han jugado los catequistas. Cuando nos ponemos al servicio de Dios, Dios siempre nos gana en generosidad. ¿Por qué no pensar que el caso de Sarah puede repetirse y, de hecho, se repite?

+Francisco Gil Hellín,

arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.