Dos espejos para mirarse

Gil_HellinMons. Francisco Gil Hellín      Los dos son italianos y deportistas de alta competición, pero su vida ha recorrido caminos muy distintos. Sus nombres son: Mara Santangelo y Carlo Ancelotti. Ella es tenista y él ha sido futbolista de élite y ahora entrenador del Real Madrid.
Santangelo es una tenista de talento y decisión. A pesar de un problema congénito en los pies, le prometió a su madre llegar a Wimbledon y convertirse en una campeona de tenis. Estuvo a punto de lograrlo en junio del 2005, cuando se enfrentó a la estadounidense Serena Williams y le iba ganando el primer set. Pero en ese momento sus dolores del pie se hicieron tan insoportables que tuvo que retirarse al baño, tras obtener el preceptivo permiso. Allí comprobó que chorreaba sangre. Vuelve al campo pero no se tiene en pie. Pierde el partido y la oportunidad de ser campeona del mundo.
Se pone furiosa y se dirige a su madre –fallecida en accidente cuando Santangelo tenía 16 años-, porque piensa que la ha abandonado cuando más la necesitaba. También se enfada con Dios. Sigue jugando y formando parte del equipo nacional italiano de tenis y ganando torneos como individual y en dobles. Pero en 2009 tiene que rendirse ante una nueva lesión que le impedirá jugar más a nivel profesional.
Su vida no fue fácil. Sus padres se separaron cuando ella era todavía una niña. No aceptó esta muerte de su madre ni el dolor del pie, lo que le llevó a estar enfadada con todo el mundo. Así lo ha puesto de relieve en un libro que acaba de escribir, en el que toda la primera parte es una historia de esta rabia y de su incapacidad para aceptar el dolor.
Un día decide ir a Medjugorje. Y allí cambia su vida. En el mismo libro confiesa que ella, que “apenas era capaz de hacer la señal de la Cruz y apenas recordaba el Avemaría” y que no se había confesado desde el día de su Primera Comunión, es tocada por la gracia y decide confesarse. Mientras está en fila aguardando su turno, siente miedo de acercarse al confesor. Pero piensa: “Jesús entenderá mis fragilidades” y se dice a sí misma: “Forza Maretta”. Después de arrodillarse, confiesa todo río caudaloso de aguas sucias. Pero se siente amada, entendida, escuchada y con una serenidad que nunca había experimentado. Como ella escribe en su libro, “ha sido el inicio de una nueva vida. Ella, que siempre había sido muy reservada, comienza a acoger y ayudar a los demás y entra en el grupo “Nuevos Horizontes”. “¡Qué felicidad ser útil al prójimo!,  ¡Qué alegría acoger con amor, buscando ser fuente de compartir!”, ha escrito. Cuando alguien le pregunta el porqué de esta actuación, siempre responde igual: “Nuestra existencia no es nada sin amor, sin un corazón dispuesto a amar y a ser amado”. En algún momento ha añadido: “El verdadero renacimiento espiritual está en entender que a través de ti, otros pueden ver una luz que va más allá de tu persona, más allá de la carne y de la materia: la luz resplandeciente de Cristo”.
La vida de Ancelotti ha ido por un camino muy distinto. A pesar de su fama como futbolista y entrenador, nunca ha perdido de vista sus orígenes humildes. En su familia –una familia de campesinos- le inculcaron unos valores cristianos que todavía conserva. Tiene verdadera devoción por su padre, del que recuerda que trabajaba horas y horas para sacar adelante la familia y que nunca se enfadaba. Aunque pueda parecer que la vida de mi padre y la mía no se parecen en nada –ha comentado en una entrevista reciente- “veo comparaciones con el fútbol en todo momento”.
Todo el mundo sabe que Ancelotti es muy devoto del Padre Pío, del cual lleva siempre consigo una estampa. “Hizo milagros y me siento muy movido emocionalmente por su vida”, reconoce. En esa misma entrevista habla de su oración: “Creo en Dios y le pido cosas, aunque por cuestiones personales, no por fútbol. Creo que Dios tiene mejores cosas que hacer”.
+Francisco Gil Hellín,
arzobispo de Burgos
Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.