Algunos retos de la Iglesia del siglo XXI

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas    Durante el pasado mes de mayo, como es tradicional desde hace algunos años, nuestro Obispado, en colaboración con la obra social y cultural de “La Caixa”, organiza unas conferencias sobre cuestiones de actualidad, En estas últimas, intervinieron los profesores Salvador Cardús, Josep M. Cullell y D. Armand Puig. Fueron muy interesantes y reflexionaron sobre la Iglesia desde la sociología, la teología y desde la situación de crisis económica. 

Quisiera fijarme –al mismo tiempo que recordar y ampliar- en la reflexión de D. Armand, decano de la Facultad de Teología de Cataluña, y que llevaba por título: “El evangelio de Jesús, un mensaje para el siglo XXI”. 

Repasando algunos apuntes de la ponencia, pensando en el nuevo curso que iniciaremos en septiembre, recordando que vivimos el Año de la Fe y la urgencia de seguir comunicando el Evangelio, me atrevo a formular unos retos, que los son de todos y cada uno de los cristianos, si bien que algunos, por misión, tengamos más responsabilidad en ello. 

         La relación entre los que afirman confesar —y por lo tanto, valorar—  la fe de la Iglesia católica y los que manifiestan pertenecer a una cultura de matriz católica, de raíces cristianas, la catalana, pero que no comparten “plenamente” la fe de la Iglesia. Pienso que en nuestro país se está pasando de la radicalidad de los dos bloques, aparentemente irreconciliables, de “creyente” y “no creyente”, a un cierto “catolicismo difuso” aplicable a un buen número de personas que profesan un “catolicismo cultural”, pero que declaran su agnosticismo y sus dificultades en relación a la fe. La cuestión es saber si desde la Iglesia seremos capaces de conducir a “los católicos culturales” a una fe activa y explícita en Jesucristo. O, por el contrario, si los creyentes con conciencia plena todavía decrecerán.

        De alguna manera podemos añadir el reto de los llamados “creyentes no practicantes”. Éstos confiesan la fe a su manera, pese a que la celebren en pocas ocasiones y que no asuman ciertos principios morales importantes de la Iglesia en su vida. Es importante apostar por una actitud de acogida, que no parta de un juicio previo sobre la fe de la persona —con frecuencia de vaga formulación y que obedece a motivaciones muy variadas— sino de las posibilidades que, desde el encuentro con Jesucristo, se le abren a cada persona. Esta actitud pastoral de acogida ha de ofrecerse también a aquellas personas  que se acercan a la parroquia solicitando celebraciones en momentos importantes de su vida. Deberemos estar muy atentos sin embargo, a ofrecerles una propuesta que anime su vida cristiana y la necesidad de una experiencia de encuentro con Jesucristo mediante los sacramentos. Deberá ponerse atención a las homilías de las celebraciones en las que participen fieles ocasionales para que puedan ayudar a ofrecer  un primer anuncio de la Buena Nueva, procurando que tengan un tono acogedor, entendible y personalizado.

        La tentación de hacer un coctel de diversas religiones por la necesidad de mantener “una cierta espiritualidad”. Con frecuencia se habla de la necesidad de espiritualidad, pero ¿de qué espiritualidad? El descubrimiento de espiritualidades de otras culturas, mezclado con el deseo de una propia a la carta con una combinación de tradiciones, nos pide proponer nuestra propia espiritualidad cristiana. Hemos de mantenerla y explicarla con mucha inteligencia, sensibilidad y convicción.

        La necesidad de coherencia entre fe y vida. Es necesario un esfuerzo permanente de coherencia con el evangelio para que nuestra vida sea un testimonio transparente del mismo. Quien no lee el Evangelio y puede que no lo conozca lo ha de contemplar en la vida de los creyentes, de todos y cada uno de nosotros. 

¿Sabremos dar respuestas?

 + Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 453 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.