Conciencia moral

Mons. Pérez GonzálezMons. Francisco Pérez      Pregunta: Este es un buen momento para que la Iglesia proclame que la dignidad de la persona está sobre todo. Debe pedir, como acaba de hacer el Papa, el respeto a la libertad y a la cultura de la vida. Quiero preguntarle: ¿qué es la conciencia moral?, ¿todos estamos capacitados para tenerla? 

Respuesta: Sin duda que todos estamos capacitados. El Concilio Vaticano II afirma que “en lo más profundo de su conciencia, el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal…. El hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón… La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está sólo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella” (GS 16).

Cuando hablamos de libertad, de respeto a la vida, de armonía fraterna, de posturas éticas y de valores humanos, no podemos olvidar que la dignidad humana implica y exige la rectitud de la conciencia moral.

Toda ideología que rompa con esa “voz que resuena dentro de nosotros” puede afirmarse que está en contra de la dignidad humana. Los métodos sofisticados de hoy son medios, nunca fin en sí mismos. De ahí que, aun cuando el hombre pueda cambiar las mismas leyes de la naturaleza o los procesos reproductivos del ser humano, nunca podrá desoír la “ley inscrita en su corazón”.

Cuando uno debe decidir en conciencia, previamente tendrá que tener presentes algunas reglas para saber si la conciencia está en el camino recto o es errónea: “nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien. Buscar el bien de los demás como bien propio. Esta es la ‘regla de oro’ que consiste en querer para los demás lo que querríamos para nosotros mismos. El amor cristiano debe actuar siempre con respeto hacia el prójimo y hacia su conciencia”.

La conciencia recta es fruto de una buena formación, de que se ha buscado la verdad. Cuando no se busca la verdad y el bien, la conciencia va perdiendo visión objetiva. Los frutos no pueden ser sanos. Se descompone y se devalúa la propia dignidad de la persona, se va a la deriva. El sentido moral se corrompe.

Es preciso trabajar por liberar la conciencia moral de sus errores. La Palabra de Dios es la mejor ayuda para ver con nitidez lo que Dios ha escrito en nuestra intimidad y en nuestra conciencia. Si tenemos esta suerte, aprovechemos en toda ocasión la voz de la conciencia, que es mensajera de Dios. El hombre prudente cuando escucha la voz de la conciencia, puede oír a Dios que le habla.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).