Cristianos en medio de la crisis

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach    Por fortuna, son muchas las personas que tratan de encontrar una salida a la crisis en la que estamos inmersos. En esta tarea tienen una misión especial los laicos cristianos. De ellos dice el Concilio Vaticano II que “viven en el siglo, es decir, en todas y cada una de las profesiones y actividades y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, con las cuales está entrelazada su existencia”.

Resulta evidente, pues, que la condición secular propia de los laicos cristianos les confiere una especial vocación de presencia en el mundo. El carácter secular de los laicos –hombres y mujeres- se entiende en toda su riqueza si lo relacionamos con el hecho de que el Hijo de Dios, al hacerse hombre, santificó los vínculos y las actividades humanas.

El Concilio Vaticano II dice con toda claridad que, en el mundo, los laicos son llamados por Dios “a cumplir su propia misión, a fin de que, guiados por el espíritu del Evangelio ayuden como un fermento, desde dentro, a la santificación del mundo”. Se trata de una misión humanizadora y evangelizadora.

¿Qué pide esta doble misión a los laicos cristianos en este tiempo de crisis? Me parece que tanto el Concilio como los últimos Papas han dado indicaciones muy claras en este sentido, indicaciones que también encontramos en la doctrina social de la Iglesia.

En la encíclica Laborem exercens, Juan Pablo II mostró que “los socialismos tratan a los seres humanos como instrumentos de producción y no como a personas sujetos del trabajo. Por otra parte, los mercantilismos los tratan como una mercancía sujeta al mercado de la oferta y la demanda”.

Benedicto XVI ha dicho que las raíces de la crisis están en “el individualismo que oscurece la dimensión relacional del hombre y lo conduce a encerrarse en su pequeño mundo propio, a satisfacer ante todo sus propias necesidades y deseos, preocupándose poco de los demás”.

Ahora, el papa Francisco –tan sensible a los problemas sociales, desde su experiencia latinoamericana- dice que una de las causas de la crisis está en “una visión economicista de la sociedad que busca el beneficio egoísta fuera de los parámetros de la justicia social”.

Laicos cristianos muy sensibles a los retos que nos plantea esta hora hacen sentir también su voz, afortunadamente, entre nosotros. Hay quienes piden “un sistema económico alternativo completo que deje atrás tanto las experiencias de la economía planificada comunista como los excesos del capitalismo financiero fuera de toda regulación”.

La doctrina social de la Iglesia y las experiencias de los movimientos de inspiración cristiana me parece que ofrecen unos caminos válidos para superar la crisis. Recordemos algunos, como la lógica del don, de la gratuidad y de la comunión (expuestos por Benedicto XVI en la Caritas in veritate), el principio de subsidiariedad, el de la solidaridad, la necesidad de poner a la persona en el centro de los sistemas y de buscar una autoridad política mundial (ya pedida por Juan XXIII en la Pacem in terris) y, en especial, la necesidad de una economía del bien común, tan urgente en el contexto actual. Me parece que esta es hora de la creatividad por parte de los laicos cristianos presentes en nuestro mundo y conocedores de la complejidad de sus mecanismos.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.