María, mujer de fe

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach      El próximo jueves celebramos la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, día en el que muchas ciudades, villas y pueblos de Cataluña celebran su fiesta mayor. Con motivo del Año de la Fe que estamos celebrando en toda la Iglesia por indicación de Benedicto XVI, parece oportuno reflexionar sobre esta fiesta –también llamada la Pascua de María– como la culminación de su itinerario y del hecho de haber sido, durante toda su vida terrenal, la mujer de la fe.

María fue embellecida por Dios porque fue escogida para ser la madre de su Hijo. La llena de gracia, preservada de todo pecado, fue asunta al cielo en cuerpo y alma. Estos dones divinos que recibió María no la separan de nosotros. Ella, por voluntad de Jesucristo en la cruz, es nuestra madre, y lo que ella ha recibido lo esperan todos los cristianos.

Las palabras que Isabel dirigió a María nos acercan muchísimo a esta joven de Nazaret: “Bienaventurada tú que has creído”. Es la gran alabanza de la fe de la Madre de Dios. Es el reconocimiento de que su mayor grandeza radica en su vida de fe.

Benedicto XVI, en su carta apostólica sobre el Año de la Fe, quiso confiar a María los frutos de este tiempo de gracia, su última propuesta a toda la Iglesia antes de su renuncia. Y en la carta titulada “La puerta de la fe” glosa la vida de fe de María, desde que acogió la palabra del ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios hasta que, con la misma fe, siguió al Señor en su predicación y permaneció con él hasta el Calvario. Y añade que “con fe, María saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón, los transmitió a los Doce, reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo”.

Todos hemos podido ser testigos, durante estos últimos meses, del hecho que el papa Francisco es profundamente devoto de la Virgen María, como lo ponen de relieve tantos gestos suyos, en especial su reciente peregrinación al santuario de la Inmaculada Concepción de Aparecida, patrona de Brasil, con motivo de su viaje a Río de Janeiro para presidir los actos finales de la Jornada Mundial de la Juventud.

En los momentos actuales, de tanta crisis de fe, es bueno que dirijamos la mirada a María, la mujer de fe. La fe de María fue total, firme, serena, en medio de las dificultades y las oscuridades. Los cristianos estamos llamados a vivir también la aventura de la fe. María es nuestro modelo en la peregrinación que hacemos hacia la Jerusalén celestial. La fe es un don de Dios, pero también pide una respuesta nuestra. Y esta respuesta no nos ahorra incertidumbres, dificultades, contrariedades o sacrificios. Superar todo esto con la mirada puesta en Dios es la condición indispensable para poder merecer, como María, la bienaventuranza de la fe.

Que esta fiesta de María, en medio del verano, nos obtenga que durante los próximos meses sean muchos los que, “fijando la mirada en Jesucristo”, se acerquen a él y experimenten la misericordia del Padre que sale al encuentro de cuantos se acercan a él.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.