Vencieron en virtud de la sangre del Cordero…

BarrioBarrioMons. Julián Barrio     El 13 de octubre de este Año de la Fe, la Iglesia en España
celebrará el relevante acontecimiento de la Beatificación de un numeroso grupo de mártires del siglo XX en nuestra geografía española. Fueron testigos valientes y luminosos del Evangelio hasta el extremo de dar su propia vida.

Ahora los contemplamos como un signo de esperanza. Es el milagro de la fe
que nos hace recordar que los mártires “vencieron en virtud de la sangre del
Cordero y por la palabra del testimonio que dieron y no amaron tanto su vida que temieran la muerte” (Ap 12,11). Nos dejaron escrito con su sangre el mensaje de las Bienaventuranzas dándonos testimonio de amor, de perdón, de bondad y de paz con el apoyo de la oración, de la Eucaristía y de la devoción a la Virgen María.

Esta celebración nos evoca que la Iglesia fundada por Cristo es la
Iglesia peregrina que como decía san Agustín, camina entre los consuelos de
Dios y las turbaciones del mundo, quedando constancia en ella de tantos
mártires y santos. Es el vigor de la fe de estas personas lo que nos ayuda a ver
no el triunfo visible de la Iglesia sino su crecimiento en profundidad. La historia de la Iglesia acredita fehacientemente esta realidad. En sus páginas vemos que “atraídos por el ejemplo de Jesús y sostenidos por su amor, muchos cristianos, ya en los orígenes de la Iglesia, testimoniaron su fe con el derramamiento de su sangre. Tras los primeros mártires han seguido otros a lo largo de los siglos hasta nuestros días”1.

Son clarividentes las palabras del beato Juan Pablo II cuando
escribía: “Quiero proponer a todos, para que nunca se olvide, el gran signo de
esperanza constituido por los numerosos testigos de la fe cristiana que ha
habido en el último siglo, tanto en el Este como en el Oeste. Ellos han sabido
vivir el Evangelio en situación de hostilidad y persecución, frecuentemente
hasta el testimonio supremo de la sangre. Estos testigos, especialmente los que
han afrontado el martirio, son un signo elocuente y grandioso que se nos pide

contemplar e imitar. Ellos muestran la vitalidad de la Iglesia; son para ella y
para la humanidad como una luz, porque han hecho resplandecer en las
tinieblas la luz de Cristo […]. Más radicalmente aún, demuestran que el
martirio es la encarnación suprema del Evangelio de la esperanza”2.

Es una hora de gracia para la Iglesia que peregrina en España. A
veces nos preguntamos “¿qué mundo es el nuestro para que tantas y tan
hermosas cualidades se pierdan en él?”. Tal vez nos hacemos esta pregunta
porque no hemos descubierto en la cotidianidad que “todo es gracia”.

Conocemos el designio general de salvación que Dios tiene providentemente
para el hombre, pero ignoramos todo lo que se refiere a los caminos particulares que hemos de recorrer. Cuando tantas personas están expuestas al riesgo de la incredulidad, y no existe la cristiandad pero existen los cristianos, esta Beatificación puede ser una luz en medio de la noche de la fe.

También hoy nosotros como los cristianos de los primeros siglos
de la Iglesia en su peregrinar hacia la patria celestial, buscamos guías seguros
que garanticen la meta, mediante la proximidad y vecindad de aquellos –los
santos mártires – que habiendo entregado su vida por Dios gozan ya de su
confianza. “El mártir, en efecto, es el testigo más auténtico de la verdad sobre la
existencia. Él sabe que ha hallado en el encuentro con Jesucristo la verdad sobre su vida y nada ni nadie podrá arrebatarle jamás esta certeza. Ni el sufrimiento ni la muerte violenta lo harán apartar de la adhesión a la verdad que ha descubierto en su encuentro con Cristo. Por eso el testimonio de los mártires atrae, es aceptado, escuchado y seguido hasta en nuestros días. Ésta es la razón por la cual nos fiamos de su palabra: se percibe en ellos la evidencia de un amor que no tiene necesidad de largas argumentaciones para convencer, puesto que habla a cada uno de lo que él ya percibe en su interior como verdadero y buscado desde tanto tiempo. En definitiva, el mártir suscita en nosotros una gran confianza, porque dice lo que nosotros ya sentimos y hace evidente lo que también quisiéramos tener la fuerza de expresar”3.

Entre los 526 mártires que serán beatificados, nuestra Archidiócesis ha visto nacer a la vida cristiana a tres de ellos, el P. Fernando Olmedo Reguera, religioso capuchino, nacido en Santiago; Sor María Luisa Bermúdez Ruiz, Hija de la Caridad, nacida en San Pelayo de Sabugueira; y Sor Isabel Remiñán Carracedo, religiosa Franciscana Misionera de la Madre del Divino Pastor, nacida en Seavia. Para ellos, nuestro agradecimiento eclesial por su testimonio y nuestra súplica de intercesión.

Preparémonos espiritualmente para vivir esta Beatificación con
espíritu orante, dando gracias a Dios por los nuevos mártires en España y
pidiendo por su intercesión que se aviven nuestra fe, esperanza y caridad para
vivir nuestro compromiso cristiano en este momento de nuestra historia. A
todos los que podáis os animo a participar en esta celebración en Tarragona.

Os saluda y bendice con afecto en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela

 

1 BENEDICTO XVI, Alocución del Angelus en la fiesta de san Esteban, 26 de diciembre de 2005.

2 JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica Postsinodal Ecclesia in Europa, nº 13.
3 JUAN PABLO II, Fides et ratio, 32.

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).