Jornada Diocesana misionera en el Año de la Fe

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano      Un año más, nuestra diócesis celebra su tradicional jornada misionera en la que damos gracias a Dios por todos nuestros misioneros y misioneras que, dejándose seducir por la llamada de Jesús, partieron de sus casas y dejaron a sus familias para anunciar el evangelio en otros países y continentes. Este año la jornada se desarrollará en El Poyo del Cid, el próximo 3 de julio, y como siempre será organizada por la Delegación Diocesana de Misiones. Es un día para convivir con aquellos misioneros que puedan hacerse presentes en el encuentro y renovar nuestro sentimiento de gratitud y nuestra oración hacia ellos, sus familias y la misión que desarrollan.

El Papa Francisco decía, el pasado 17 de Mayo, a los participantes en la Asamblea de las Obras Misionales Pontificias: “hay muchos pueblos que todavía no han conocido y encontrado a Cristo, y es urgente encontrar nuevas formas y nuevos caminos para que la gracia de Dios pueda tocar el corazón de cada hombre y de cada mujer y llevarlos a Él”.

El ánimo que reciben nuestros misioneros por parte del Papa, se convierte para nosotros en estímulo evangelizador en este momento en el que estamos desarrollando nuestro Plan diocesano de pastoral en nuestra diócesis de Teruel y Albarracín. El Papa continúa diciendo en aquel discurso: “todos nosotros somos instrumentos sencillos, pero importantes; hemos recibido el don de la fe, no para tenerla escondida, sino para difundirla, para que pueda iluminar el camino de muchos hermanos. Ciertamente es una misión difícil la que nos espera, pero, con la guía del Espíritu Santo, se convierte en una misión entusiasmante. Todos experimentamos nuestra pobreza, nuestra debilidad al llevar al mundo el tesoro precioso del Evangelio, pero debemos seguir repitiendo continuamente las palabras de san Pablo: «Llevamos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros» (2 Co 4, 7). Es esto lo que nos debe dar siempre valentía: saber que la fuerza de la evangelización viene de Dios, pertenece a Él. Nosotros estamos llamados a abrirnos cada vez más a la acción del Espíritu Santo, y a ofrecer toda nuestra disponibilidad para ser instrumentos de la misericordia de Dios, de su ternura, de su amor por cada hombre y por cada mujer, sobre todo por los pobres, los excluidos, los lejanos. Y para cada cristiano, para toda la Iglesia, esta no es una misión facultativa, no es una misión optativa, sino esencial. Como decía san Pablo: «Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!» (1 Co 9, 16). ¡La salvación de Dios es para todos!”.

El compartir esta jornada con los misioneros, el observar y agradecer su compromiso evangelizador, puede reforzar y actualizar nuestro deseo de trasmitir el evangelio y de comprometernos con ilusión renovada en el reto de trasmitir la fe. Estamos celebrando el Año de la Fe, en el que el Papa Benedicto XVI nos proponía dos objetivos muy atractivos: recuperar la alegría de creer y a renovar el entusiasmo a la hora de trasmitir nuestra fe a los demás.

Pido a Dios que está jornada misionera, compartida con nuestros hermanos y sus familias, nos ayude tomarnos más en serio esta doble invitación.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 176 Articles
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.