Pausa de verano en la comunicación escrita

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell    Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Cada semana entramos en contacto con toda la Diócesis, y con la Iglesia que peregrina en Aragón, a través de este sencillo y eficaz medio de comunicación escrita.  Leyendo las páginas recibimos noticias, informaciones, imágenes, documentos, reflexiones, retazos de actualidad, proyectos, iniciativas, que configuran la vida y misión de la Iglesia.  Delante de nuestros ojos, y a través de lo que vemos y leemos, va discurriendo ante nosotros todo un manantial de vida, de actividad misionera y apostólica. Nos sentimos corresponsables, sujetos activos en la respuesta a la iniciativa de Dios que va construyendo nuestra identidad cristiana en el proyecto de la nueva evangelización.  Son muchas las personas que colaboran en este proyecto: los trabajadores de la empresa que pone los recursos humanos y técnicos para la realización semanal de este acontecimiento de comunicación; los responsables de la Diócesis que han de recoger, resumir, sistematizar el material y configurar la información; los sacerdotes y seglares que se responsabilizan del acceso a nuestros templos de las hojas; los repartidores que distribuyen los ejemplares para que llegue capilarmente a nuestros hogares.

Hay muchas actividades que no tienen suficiente difusión. Por ello, hemos de insistir en la necesidad de comunicar a todos los que a todos puede hacer bien. Incluso lo que nos parece más conocido y habitual puede encontrar su repercusión, o su breve recuerdo, en las páginas que cada semana leemos con interés.

En ocasiones basta con unas breves líneas para avanzar un proyecto, para presentar una realidad o para valorar un esfuerzo. No se trata de crear espacios de publicidad autocomplaciente. Es algo más sencillo y evangélico: poner al servicio de todos el esfuerzo coordinado de cada día.

El intercambio de información se convierte en auténtica comunicación; el compartir iniciativas consolida el aprecio y la fraternidad; el mutuo conocimiento sobre lo que se hace facilita el reconocimiento de lo que somos y el crecimiento de la comunión.        El significado y la eficacia de estas páginas escritas lo determinan la importancia y dignidad de las personas que viven desde la verdad y el bien, y, a la luz de la fe, siembran el presente y el futuro de esperanza y construyen la nueva civilización del amor.

Es de justicia dar gracias a todos los que colaboran generosamente, a todos los que trabajan responsablemente y a todos los que leen semanalmente. El compromiso conjunto hace posible la realización de este reflejo de nuestra palpitante realidad eclesial.

Ha llegado el momento de iniciar la pausa estival. Las actividades no se suprimen, pero su expresión escrita volverá en septiembre.

A todos, ¡muchas gracias!

Para todos: ¡feliz descanso!

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 408 Articles
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.