Jornada Mundial de la Juventud

Valencia obispo auxiliar enrique benavent vidalMons. Enrique Benavent    Estimados hermanos:

Este fin de semana se está celebrando en Rio de Janeiro la Jornada Mundial de la Juventud. Una gran cantidad de jóvenes de todos los rincones del planeta se han reunido con el Papa Francisco para anunciar a todo el mundo el gozo de haber conocido al Señor, de sentirse cristianos y miembros de la Iglesia. Estamos ante un acontecimiento esperanzador.

Aunque no hayamos asistido a estas jornadas, podemos participar también en ellas, ya que los medios de comunicación nos acercan los acontecimientos que ocurren en sitios lejanos. Yo os invito a que nos unamos espiritualmente a tantos jóvenes que se reunirán junto al Sucesor de Pedro y a que nos dejemos contagiar por su alegría a la hora de vivir y de testimoniar la fe. Si lo hacemos, este acontecimiento eclesial será un momento de gracia también para nosotros. En el ejercicio de mi ministerio episcopal he conocido a jóvenes a quienes la asistencia a una Jornada Mundial de la Juventud les cambió la vida: se reencontraron con el Señor, conocieron la Iglesia desde dentro e incluso algunos descubrieron su vocación sacerdotal. Y también me he encontrado con personas que han redescubierto su fe siguiendo por los medios de comunicación los distintos actos y celebraciones de la última Jornada celebrada en Madrid.

El lema de este encuentro nos recuerda que los cristianos hemos sido enviados por el Señor a invitar a los hombres de todo el mundo a que se hagan sus discípulos: «Id y haced discípulos a todas las naciones» (Mt 28, 19). Es la misión a la que el Señor nos envía a todos después de la resurrección. Esas palabras no sólo fueron dirigidas a aquellos once apóstoles a quienes se les apareció el Señor. Son palabras dirigidas a los discípulos de todos los tiempos. También a nosotros.

Un cristiano debe sentirse enviado por el Señor a todo el mundo: en todas las circunstancias, en todos los momentos y en todos los lugares y ámbitos en los que se discurre nuestra vida no podemos olvidar que somos cristianos, no podemos dejar de lado nuestra fe. En cualquier momento, circunstancia o lugar puede presentarse la ocasión para dar testimonio del Señor.

Y el testimonio consiste en dar a conocer al Cristo e invitar a todos a que se hagan discípulos suyos. Jesucristo es el centro de nuestra fe y de nuestra vida. Para el cristiano lo más importante que le ha ocurrido en su vida es haber conocido al Señor y haber descubierto el gozo de vivir en amistad con Él. Ésta alegría es la que queremos transmitir y comunicar a los demás.

La celebración de estas jornadas nos recuerda lo importante que es el testimonio de los jóvenes. Cuando un grupo de jóvenes de cualquiera de nuestras parroquias viven la fe con alegría y con autenticidad, hay un sentimiento de esperanza en nuestras comunidades cristianas y su testimonio despierta interrogantes en otros jóvenes e incluso en muchos adultos. La Iglesia se rejuvenece por el testimonio de los jóvenes. Oremos por el fruto de estas jornadas.

Muchos de nosotros vamos a tener la oportunidad de disfrutar de unos días de descanso durante el verano. Os deseo a todos que gocéis de todo lo bueno que el Señor nos regala durante estos días: disfrute de la naturaleza, encuentro con amigos, tiempo para el Señor sin prisas ni agobios, etc… y os pido que no olvidemos a quienes por falta de trabajo o por otras circunstancias no van a poder gozar de unas vacaciones: no nos dejemos invadir por  el consumismo y ayudemos a alguna familia necesitada, visitemos a un enfermo, etc… También esto nos ayuda a vivir las vacaciones como cristianos.

Recibid mi bendición.

+ Enrique Benavent Vidal

Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
Acerca de Mons. Enrique Benavent Vidal 169 Articles
Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.