El inconformismo del cristiano

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris    Los cristianos compartimos la convicción de que la fe es un don y a la vez una tarea. Por eso nos pide crecer en el conocimiento de Jesús para poder dar testimonio de su persona y de su mensaje, de palabra y con la propia vida: ésta es una misión a la que somos «enviados» (Jn 15, 16; 17,18).

Ahora bien, para dar un testimonio evangélico en condiciones, el apóstol Pablo nos hace una recomendación explícita: «No viváis conforme a los criterios del tiempo presente». Esta es una indicación difícil de practicar por las generaciones actuales: nos ha tocado vivir bajo un gran control social y muy condicionados por las mayorías. Esto hace que, de manera más o menos consciente, haya muchas personas que vivan siguiendo pautas impuestas desde fuera. Parece que algunas cosas sean más verdad o más buenas sólo porque todo el mundo lo dice o lo hace. En este mundo globalizado resulta más cómodo seguir el camino trillado que vivir contra corriente o mantener actitudes que pueden hacernos impopulares.

Sin embargo, los cristianos tenemos casi como un mandamiento de ser inconformistas, llamados a ser personas de convicciones profundas y no niños de por vida que deben dejarse conducir para mantener su status o quien sabe qué y a qué precio. Deberíamos ser personas que actúan con sinceridad sin dejarse arrastrar por influjos externos y, ni siquiera, por la espontaneidad instintiva.

Pero, eso sí, el nuestro ha de ser un inconformismo constructivo y amoroso, fruto de una transformación interior labrada a base de oración abundante y de capacidad de dominio de sí mismo. Esto nos llevará a actuar con humildad, siendo capaces de dialogar, siempre con voluntad de reconciliar y no separar con palabras irresponsables o con juicios apresurados y poco reflexivos.

Vivir con esta actitud requiere también hacerse una cierta violencia personal que, sin ninguna duda, tiene relación con aquellas palabras de Jesús: «que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga» (Mt 16,24; Lc 9,23-24).

Y esta negación debe enraizarse en lo que la Biblia llama «el corazón», que es el centro mismo de la conciencia y de la voluntad. Es en esta interioridad de la persona donde están las ideas, los criterios, los prejuicios, los gustos, los intereses…, y sabemos que no todos son siempre válidos ni admisibles.

Por ello, hay que apartar del corazón toda idea, criterio, gusto, interés, prejuicio, costumbre y/o tradición que pueda llevar a una aplicación arbitraria de lo que Dios quiere, según lo que hemos descubierto en Jesucristo, y crecer en disponibilidad para recibir y vivir el Evangelio sin desvirtuarlo. Es esta motivación evangélica la que nos debe llevar a ser inconformistas.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola, Bisbe de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Articles
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.