Lampedusa, un nuevo Monte de las Bienaventuranzas

Gil_HellinMons. Francisco Gil Hellín     Hoy pensaba escribir sobre una experiencia que he vivido en Roma con los seminaristas y formadores de nuestro seminario durante la semana pasada, y un gran número de religiosas de Iesu Communio. En unión con otros seis mil, procedentes de sesenta y seis países, hemos gozado al confesar públicamente nuestra fe en Jesucristo ante la tumba del apóstol san Pedro. Además, hemos tenido la suerte de estar con el papa Francisco, que nos ha dirigido unas palabras muy orientadoras y muy exigentes.

Me parecía que valía la pena comentar esto con un poco de detalle. Sin embargo, el pasado lunes ha tenido lugar un acontecimiento absolutamente trascendental: la visita del Papa a la isla de Lampedusa, muy conocida por el número de inmigrantes y refugiados que han llegado a ella procedentes de Oriente Medio y África, especialmente de Libia y Túnez. Por desgracia, “decenas de millares, en su mayoría jóvenes”, murieron en el intento y sus cadáveres han desaparecido o han sido arrojados a la playa. Los servicios de la costa han rescatado más de treinta mil.

El Papa –según ha confesado él mismo– tenía clavada en el corazón la espina de esta tragedia y  quería dar un aldabonazo a la conciencia adormecida de Europa y de otros países del primer mundo. El pasado 8 de julio, el muelle y el campo deportivo de Lampedusa se convirtieron en un inmenso altavoz, desde el cual ha hecho al mundo y a cada uno de nosotros estas tres inquietantes preguntas: “Adán, ¿dónde estás? Caín ¿dónde está tu hermano? ¿Quién de nosotros ha llorado por este hecho y por hechos como este?”

La pregunta a Adán es la pregunta a un hombre que “piensa que será poderoso, que podrá dominar todo, que será Dios”. Pero se ha encontrado con ser un hombre “equivocado”, “desorientado”, que ha perdido la armonía con la creación, consigo mismo y con los demás. El “otro”, ya no es “un hermano que hay que amar sino simplemente alguien  que molesta en la vida, en  mi bienestar”. El sueño y la quimera de “ser Dios”, lleva al hombre a cometer “una cadena de errores, le lleva a derramar la sangre del hermano”.

Es entonces cuando Dios viene y nos pregunta, “¿dónde está tu hermano?” Porque tantos “no estamos atentos al mundo en que vivimos, no nos ayudamos, no protegemos lo que Dios ha creado para todos. Y cuando esta desorientación alcanza dimensiones mundiales, se llega a tragedias como ésta a la que hemos asistido”.

El Papa ha insistido. “La pregunta ¿dónde está tu hermano? no va dirigida a otros. Es una pregunta dirigida a mí, a ti, a cada uno de nosotros”. Y ha llegado a interrogarse: “¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos y hermanas?” Y se ha respondido: nadie se siente responsable. Como en Fuente Ovejuna: todos han matado al Gobernador pero nadie ha sido responsable. “Hoy nadie en el mundo se siente responsable de esto, hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna, hemos caído en la actitud hipócrita del sacerdote y servidor del altar, de los que habla la parábola del Buen Samaritano: vemos al hermano medio muerto al borde del camino, quizás decimos ‘¡pobrecillo!’, pero seguimos el camino”.

Al final el Papa ha hecho una severísima admonición: “En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no nos importa, no nos concierne”. De hecho, “¿quién de nosotros ha llorado por hechos como este” en el que han muerto tantos miles de inmigrantes y refugiados? Por todo esto, el Papa no ha dudado en invitarnos a la penitencia, a pedir perdón “por la indiferencia ante tantos hermanos y hermanas” y “por aquellos que con sus decisiones a nivel mundial han creado situaciones que llevan a estos dramas. ¡Perdón, Señor!”

+Francisco Gil Hellín,

Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
Acerca de Mons. Francisco Gil Hellín 207 Articles
Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.