El Buen Samaritano

Cartagena Lorca PlanesMons. José Manuel Lorca    Es conocido que todo el que se acercaba a Jesús no iba con las mismas intenciones de hacerse discípulo. En el Evangelio de este domingo dice explícitamente que un letrado, que le estaba siguiendo, le preguntó para ponerle a prueba, pero ya podemos comprobar que lo que no cambia es la intención de Jesús y que su predicación no varía, aunque conociese perfectamente el corazón y las intenciones de sus oyentes. El habla de amor, de misericordia, de perdón; el Señor predica la importancia de la sinceridad para con Dios, de que seamos auténticos, de manifestarnos transparentes de cara a Dios. La respuesta que le ofrece Jesús al letrado es esencial y vale para todos: ama a Dios y al prójimo de verdad.

En su Evangelio, se detiene especialmente San Lucas en esta dimensión de la misericordia, fruto del amor verdadero de Dios para con nosotros. Las parábolas de la misericordia forman parte de las páginas más bellas y esperanzadoras del Evangelio; siempre vivas y siempre nuevas nos involucran en unas historias en las que nos descubrimos siendo los protagonistas, pensando que Jesús las ha dicho por nosotros. El evangelista resalta esta predicación de Jesús donde vemos como la misericordia es la forma más característica de la caridad cristiana y la que nos debe identificar a los discípulos de Jesús, si deseamos vivir como hijos del Padre celestial. El que ve la misericordia de Jesús ve la misericordia del Padre y esa misericordia ha de reflejarse en nosotros, si queremos tener una vida y un corazón de hijos.

Con la parábola del buen samaritano, Jesús enseña que ser prójimo de alguien es ejercitar la misericordia con él: «¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?’. El letrado le respondió: ‘el que hizo misericordia con él’. Díjole Jesús: ‘vete y haz tú otro tanto» (Lucas 10, 36-37). Con esto queda todo dicho, practicar la misericordia es esencial. No basta conmoverse y compadecerse, es necesario poner remedio al mal. Precisamente en esta época en la que estamos viviendo podemos practicar la misericordia, porque el precepto de Jesús, de amar al prójimo, no tiene límites ni fronteras. Más duro aún es escuchar que nadie puede amar a Dios de verdad sin amar al prójimo de verdad.

Otro domingo en el que vemos como el Señor nos pone a prueba, os animo a imitarle, que Jesús es el Buen Samaritano que sigue pasando por los caminos del mundo y el que se inclina sobre la Humanidad, la sana y la confía a la Iglesia hasta su regreso.

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

Mons. José Manuel Lorca
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Mons. D. José Manuel Lorca Planes nació en la localidad murciana de Espinardo, diócesis de Cartagena, el 18 de octubre de 1949. Curso los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor "San Fulgencio“ de Murcia. Es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad de Teología de Granada. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1975. Recibió la ordenación episcopal en Teruel el 6 de marzo de 2004. Nombrado Obispo de Cartagena el 18 de julio de 2009, tomó posesión el 1 de agosto de ese mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades.