Carta Pastoral en la Festividad de la Virgen del Carmen – Julio 2013

Mons. Julián BarrioMons. Julián Barrio   Queridos diocesanos:

El próximo día 16 de julio, con motivo de la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, muchas de las parroquias de nuestra diócesis celebrarán festivamente esa advocación de la Virgen a la que tradicionalmente se encomienda la protección y amparo de los hombres y mujeres que trabajan en el mar. La realidad de esas personas, su esfuerzo y los riesgos que afrontan, las condiciones de su vida, las dificultades de las familias, no son ajenas a la preocupación de la Iglesia, porque quienes las viven forman parte de ella.

La Iglesia se ha presentado muchas veces ante el mundo con la imagen, tan evangélica, de una barca que, en medio de las vicisitudes, de las calmas y las tormentas, sale a faenar por los mares del mundo y de la historia, guiada por Cristo el Señor y animada por el soplo del Espíritu que alienta su singladura.

De hecho, el mar y sus hombres, han tenido mucho que ver, desde el principio, con la vivencia y difusión del evangelio; así nos lo recordaba el Papa emérito Benedicto XVI el pasado mes de noviembre cuando decía: “Desde los albores del cristianismo, el mundo marítimo ha sido vehículo eficaz de evangelización. Los Apóstoles y los discípulos de Jesús tuvieron la posibilidad de ir a todo el mundo y predicar el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15) también gracias a la navegación marítima; basta pensar en los viajes de san Pablo. De este modo, iniciaron el camino
para difundir la Palabra de Dios «hasta los confines de la tierra» (Hch 1, 8)”1.

Este año, precisamente, el lema escogido para este día es “rema mar adentro; por tu palabra echaré las redes”, recordándonos que “en la causa del
Reino de Dios no hay tiempo para mirar hacia atrás y menos para dejarse llevar por la pereza”. Se trata de la invitación del Señor y la respuesta del hombre creyente. Sí, queridos hombres y mujeres de la mar, Cristo nos invita a seguirle juntos, a internarnos con Él en el mar del mundo para llevar a todos el anuncio del Evangelio. Por eso, nuestra respuesta, debe ser la confianza en su mandato: vivir “echando las redes” con la seguridad de que es el mismo Señor quien guía nuestro trabajo y hace que éste produzca frutos, muchas veces inesperados.

Todos estamos implicados en la tarea de esa barca que es la Iglesia, todos somos evangelizadores y evangelizados. Vosotros, hombres y mujeres de la mar, sembráis el Evangelio cuando realizáis vuestras labores, tantas veces poco reconocidas; cuando trabajáis por un mundo social y laboralmente más justo y seguro; cuando transmitís la fe a vuestros hijos; cuando la vivís en vuestras familias y en las comunidades parroquiales en el día a día. La barca de la Iglesia cuenta con vuestra ayuda, con vuestro bogar sin descanso, con vuestra capacidad de descubrir nuevos horizontes más allá, dando a todos la esperanza de llegar a buen puerto. Así lo decía Benedicto XVI: “Sed apóstoles fieles a la misión de anunciar el Evangelio, mostrad el rostro solícito de la Iglesia que acoge y también está cercana a esta porción del pueblo de Dios, y responded sin titubear a la
gente de mar que os espera a bordo para colmar la profunda nostalgia del alma y sentirse parte activa de la comunidad”2. Sí, todos somos y construimos la Iglesia, todos navegamos en ella; también los que quizá sentís más débil vuestra fe o la buscáis en medio de la oscuridad. A vosotros os recuerdo estas palabras del papa Francisco: “Acepta entonces que Jesús Resucitado entre en tu vida, acógelo como
amigo, con confianza: ¡Él es la vida! Si hasta ahora has estado lejos de él, da un pequeño paso: te acogerá con los brazos abiertos. Si eres indiferente, acepta arriesgar: no quedarás decepcionado. Si te parece difícil seguirlo, no tengas miedo, confía en él, ten la seguridad
de que él está cerca de ti, está contigo, y te dará la paz que buscas y la fuerza para vivir como él quiere”3.

Nuestra Iglesia diocesana, como seguramente sabréis, ha comenzado un proceso sinodal; con este medio, querríamos escuchar las voces de todos los diocesanos, de modo que sepamos ofrecer respuestas desde el Evangelio a sus inquietudes y esperanzas. Cuento con vuestra ayuda, desde los grupos parroquiales y de otras entidades, que se irán formando, desde donde podáis manifestar lo que pedís a la Iglesia de Dios, lo que esperáis de ella y también los modos mejores para ayudarla en su tarea. Recuperar la centralidad de la dimensión religiosa en la vida común es una tarea en la que se encuentran la misión de la Iglesia y el empeño sanamente laico de una sociedad que no quiera ser una torre de Babel. Es necesario abrir espacio a las grandes preguntas que acompañan al hombre, mostrar el plus de humanidad, de razón y de libertad, que genera la fe cristiana. La vida se obscurece si no se abre a Dios.

Hoy más que nunca, os encomiendo a la protección de Nuestra Señora.

Que al invocarla en tantos pueblos y villas de nuestra diócesis, escuche vuestras oraciones y os ampare a vosotros y a vuestras familias. Que el apóstol Santiago, pescador de hombres, bendiga vuestro faenar y os haga a todos, miembros de la misma barca, remar mar adentro y echar las redes para pescar. Vosotros sois también protagonistas del mundo de la mar, marcados por las huellas del duro y arriesgado trabajo, ausentes tantas veces de la familia, de la sociedad y de la comunidad eclesial.

Os saluda y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio

Arzobispo de Santiago de Composela

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).