Escuchemos a los jóvenes(II)

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas     Los jóvenes confirmados finalizaban su reflexión-compromiso (me remito a la carta de la pasada semana), en los siguientes términos:

–   “Todos estos valores del Reino procuraremos hacerlos presentes de una forma muy especial en los ambientes juveniles en que nosotros nos movemos normalmente, a fin de que el mundo de los jóvenes pueda ser nueva y fresca levadura en medio de nuestra sociedad para amasar, ahora y aquí, los cielos nuevos y la tierra nueva que Jesús proclamó.

–   Para llevar a término este compromiso confiamos plenamente con la ayuda de Dios, la fuerza del Espíritu Santo que hoy hemos recibido y el testimonio de nuestras comunidades parroquiales, que hoy nos acompañan…”.

–   Finalizaban con un recuerdo especial hacia un enfermo fallecido el día anterior y con quien habían compartido buenos momentos en Lourdes, y que fue un buen ejemplo para ellos, esperando “encontrarnos con él en el Reino de los Cielos”.

–   “Buenas noches a todos y muchas gracias por acompañarnos”.

Hasta aquí el escrito de los jóvenes y que, a mi entender, merece una reflexión.

Algunos, tras la lectura de todos estos compromisos de los jóvenes confirmados, en el FULL de la pasada semana y en el de ésta, podéis pensar: es una flor de verano, es fruto de la emoción del día de la Confirmación, y que después ya veremos que pasa, dada la dureza y frialdad  de los ambientes en relación a la fe.

Otros veis la mano y el pensamiento de los catequistas que les han sugerido esta reflexión y ayudado a redactarla. En resumen, que no ha salido de ellos. Seguramente que tenéis parte de razón. Para eso están los catequistas, para ser testimonios de la fe y proponerla con gozo. Las indicaciones de los catequistas son del todo necesarias, pero lo más importante es que los jóvenes vayan asumiendo la fe propuesta.

Alguien puede pensar incluso, que de esa forma quedaban muy bien ante el obispo, el párroco, los padres, los fieles de las parroquias. Puede ser verdad. Pero, no lo es menos que hoy en día la mayoría de los jóvenes dicen “si” o “no” a lo que se les propone. Han de tener un cierto grado de convencimiento para decir lo que dijeron. Estoy convencido que los catequistas, a lo largo de los dos años de preparación, han llevado a cabo un buen trabajo y han inspirado algunas de les afirmaciones del texto. Dudo que lo hayan hecho para quedar bien delante mío, del párroco o de los padres.

Tampoco negaré, antes al contrario, que los ambientes con los que se encontrarán no les ayudaran en nada a vivir como cristianos. Ahora bien, estos ambientes fríos o indiferentes en relación al  cristianismo pueden convertirse en una invitación a buscar algo más, a  mirar más allá de lo que se vive en cada momento. Pero, ¿quién les ayudará? ¿quién les acompañará? Por eso es tan importante la labor que llevan a cabo la Delegación de Juventud y las parroquias.

Quiero subrayar que las comunidades parroquiales tenemos la misión de acompañarlos y ayudarlos en su vida cristiana. Ciertamente que la mayoría de los sacerdotes son mayores y que los jóvenes esperan a otros jóvenes, pero pueden facilitar la acogida, hallar algunos jóvenes o matrimonios también jóvenes, firmes en su fe, que puedan asumir la responsabilidad de estar a su lado como buenos acompañantes en el camino cristiano.

En resumen, en forma alguna debemos desanimarnos y vivir con la sensación de fracaso. Primero, porque Jesús no nos ha abandonado y el Espíritu Santo continua obrando en el  corazón de todos, y también en el de los jóvenes. Y después, porque debemos valorar lo que vivimos y descubrir que también hoy somos capaces de testimoniar nuestra fe y comunicarla.

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

 

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 402 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.