Empresas solidariamente responsables

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris    Es un convencimiento reiterado en la enseñanza de la Iglesia que la solución gradual de la cuestión social hay que buscarla «haciendo la vida humana más humana», para lo cual el trabajo adquiere una importancia decisiva (Cat. Igl. cat. 2427). Desde la perspectiva cristiana, el trabajo es uno de los componentes esenciales de la vocación del ser humano llamado a «dominar la tierra» (Génesis 1-2) y una auténtica participación en la creación. El trabajo otorga dignidad a la persona y, además, hace real el principio del destino universal de los bienes.

Según el Papa Francisco (25/05/2013), «no hay peor pobreza material que aquella que no permite ganarse el pan y que priva de la dignidad del trabajo. El paro, la falta y la pérdida del trabajo está propagando de manera preocupante los límites de la pobreza y hay que repensar el concepto de solidaridad, como un replanteamiento global de todo el sistema, volviendo a darle su merecida ciudadanía social». Es aquella espiritualidad del trabajo, solidaria y de comunión, que ya pedía el beato Juan Pablo II (Novo Millennio Ineunte 10), con una fuerte llamada a superar los desequilibrios económicos y sociales existentes en el mundo del trabajo, y a gestionar con decisión los procesos en función de la solidaridad y el respeto por cada persona.

En Lleida, por iniciativa de la Red de Entidades Cristianas de Acción Caritativa y Social, hemos querido poner en marcha la creación de un FONDO SOLIDARIO PARA LA INCLUSIÓN, que ayude a paliar la experiencia dramática del paro, tanto juvenil como el de larga duración, en los colectivos más excluidos. Se trata de conseguir CONTRATOS SOLIDARIOS EN EMPRESAS SOCIALMENTE RESPONSABLES, contratos no estrictamente necesarios hechos a personas que atendemos desde las entidades de la Red, con trabajos de un nivel de calificación bajo.

Estamos convencidos de que las transformaciones sociales no ocurren automáticamente. El factor decisivo es el ser humano y debe seguir siendo el verdadero protagonista (cf. Laborem exercens 10). Las personas se expresan y se realizan mediante su actividad laboral que, al mismo tiempo, tiene una dimensión social por su íntima relación con la realidad familiar y con el bien común.

Gracias a Dios, en muchos lugares se va consolidando la convicción de que la crisis actual no es sólo económica y financiera, sino también ética y antropológica. Ciertamente hay una relación necesaria entre trabajo y capital, pero la prioridad la tiene el trabajo, cuyos frutos se desea que estén a su servicio y al de los demás. Por ello, el Papa Francisco insiste en «volver a la centralidad del hombre, a una visión más ética de las actividades y de las relaciones humanas, porque por encima de la lógica de los negocios, de la lógica y de los parámetros del mercado, está el ser humano».

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.