ORAR POR EL PAPA. Gozo y deber de la Iglesia

Antonio Mª Rouco VarelaMons. Antonio Mª Rouco Varela      Mis queridos hermanos y amigos:

Cuando en una de las primeras y más sangrientas persecuciones que sufren los apóstoles y los cristianos de la primera hora el Rey Herodes manda pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan, y detiene a Pedro, encarcelándolo, “la Iglesia oraba a Dios por él”. Fue escuchada y Pedro liberado milagrosamente por un Ángel del Señor (cfr. Hech 12, 1-11). Las insidias y ataques del “enemigo” por excelencia de la obra de Cristo van a sucederse desde el principio de la historia de su Iglesia ininterrumpidamente hasta nuestros días. Y el resultado será siempre, finalmente, idéntico: la asistencia del Señor, del Buen Pastor, la protege y la cuida eficazmente de tal modo que siempre sale ilesa de la mano de sus enemigos, instrumentos más o menos inconscientes del oscuro poder que se levanta contra el poder salvador de Jesucristo, establecido victoriosamente en la Cruz, y del que la Iglesia es como “su Sacramento” que nunca le fallará hasta que El vuelva en Gloria y Majestad. En ese camino de Cruz y de Gloria, de la luz del Evangelio que se impone siempre a la oscuridad de la increencia y del pecado, el papel de Pedro, el primero y el cabeza de los Apóstoles, fue decisivo al comenzar la comunidad de los creyentes en Cristo su andadura por el mundo y por su historia, y continua siéndolo hoy. Es su fe, en el testimonio y proclamación de la misma, “la piedra” sobre la que se hará firme la fe de sus hermanos, los demás Apóstoles, y la que sustentará la fe de toda la Iglesia.

¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? les pregunta Jesús a los suyos. Las respuestas del pueblo que les seguía no andaban muy descaminadas. Todos coincidían en que se trataba de un gran profeta: ¡un hombre de Dios! Jesús no quedó satisfecho y se dirige a los Doce preguntándoles por su propia opinión. Pedro es el que se adelanta en nombre de todos con la contestación acertada: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. No se lo había revelado nadie de carne y hueso, sino el Padre “que está en el cielo”. La profesión decidida y clarividente de la fe en la verdad honda de quien era Jesús, le vale a Simón, hermano de Andrés, el cambio de nombre -se llamará Pedro desde ese momento-  y la asignación de un “oficio” singular en la Iglesia que iba a fundar: el de ser “la piedra” sólida e inconmovible sobre la que será edificada para siempre y contra la cual ni siquiera “las puertas del infierno” podrán nada. A Pedro se le darán “las llaves del reino de los cielos” y sobre “la roca”, que es él, se alzará la Iglesia como luz de las gentes y señal indefectible de la presencia del reino de Dios entre los hombres: ¡como germen incorruptible de las tierras y de los cielos nuevos que están viniendo y vendrán definitiva y gloriosamente cuando al final de la historia desaparezcan las apariencias de este mundo! La propia historia de la Iglesia, imbricada en la historia general de la humanidad, demuestra con creces como esa función de “Pedro”, Cabeza del Colegio de los doce Apóstoles, de ser “la roca” puesta por el Señor, para que no desfallezca la fe de sus hijos ni en los momentos más cruciales de sus vidas, se ha cumplido. Más aún, como esa fe se muestra y sale siempre de las pruebas más clara y vigorosa y más capaz de responder a los desafíos del mundo con una renovada expresión de la verdad, de la esperanza y del amor verdadero que vence al mal con el bien: ¡que vence al mundo!

Basta que recordemos el Pontificado de los Papas del siglo XX para reconocer lo que ha significado “Pedro” en uno de los capítulos más dramáticos de la historia de la humanidad y de los más exigentes y apremiantes para la Iglesia llamada a evangelizar. Muy cercanos y vivos se encuentran todavía los años de las casi tres décadas de “ministerio petrino” del inolvidable Beato Juan Pablo II. Palpitantes, incluso, los casi ocho años de Benedicto XVI. El primero encauzó el rumbo de la Iglesia y la guió con el ánimo fuerte y tierno del Buen Pastor, que no tiene miedo a dar la vida por sus ovejas, por la senda llena de la luz del Evangelio abierta por el Concilio Vaticano II para el tiempo de un final y cambio de milenio en el que las fuerzas más lóbregas de la historia pretendían -y no sin un éxito considerable- oscurecer y enturbiar las conciencias respecto a la verdad de Dios, del “Señor Jesús” y de la verdadera identidad del hombre. El segundo, haría brillar esta verdad con el resplandor intelectual y cordial de un Magisterio excepcionalmente luminoso, en el que la Palabra del Señor se presentaba impregnando la razón del hombre contemporáneo y sus razones de vivir con la viva verdad del Misterio de Cristo, Salvador del hombre. Han transcurrido ya casi cuatro meses desde que nuestro Santo Padre Francisco haya iniciado su “ministerio petrino” con palabras y conmovedores testimonios de vida que nos hacen sentir de forma entrañable la presencia y la acción invisibles del Buen Pastor que acompaña, sostiene y anima a su Iglesia sin cesar. Su entrega incansable, su generosidad y cercanía prodigadas a raudales, la sencillez y transparencia con la que habla y actúa apostólicamente, experimentada tan próxima y cálidamente por los fieles que a él se acercan con sus dolores, sus enfermedades y sus pobrezas de alma y de cuerpo, hacen ya entrever que la senda abierta por sus predecesores para la renovación pastoral de la Iglesia y para su nueva fecundidad evangelizadora encontrarán en este nuevo pontificado una creciente hondura y vivencia espiritual, que convertirá y transformará muchos corazones.

La oración de la Iglesia fue decisiva para que Pedro la pudiese llevar en los inicios de su camino, a las puertas mismas de su historia, en la dirección evangelizadora que el Señor y su Espíritu le indicaban. Lo fue siempre para los Sucesores de Pedro en todas las épocas de la historia. Lo ha sido extraordinariamente, de un modo constatable por cualquier observador de buena voluntad, para los dos últimos Papas: él Beato Juan Pablo II y Benedicto XVI. Lo está siendo, en forma conmovedora, para nuestro Santo Padre Francisco. Hoy, es día de oración especial por el Papa en todas las Diócesis de España. Las comunidades de vida contemplativa, siempre abnegadas y heroicamente fieles en la oración por la Iglesia y por el Papa, serán sus grandes protagonistas en grado y forma especialmente intensa. Orar por el Papa Francisco, ayudarle generosamente con nuestro “Obolo” aún en medio de los sacrificios que la crisis nos impone, significa prestarle medios eficaces para poder ejercer la caridad del Buen Pastor” que nos hace presente, siempre próxima y, en cierta medida, visible la figura de Jesucristo, el Señor y Pastor invisible de su Iglesia, que cuida y vela por ella hasta el final de los siglos.

A la Virgen Santísima, Reina de los Apóstoles, Madre de la Iglesia, Virgen de La Almudena… encomendamos de todo corazón a nuestro Santo Padre Francisco: ¡que el Señor le ilumine, le conserve, le conforte y le guarde de todo mal!

Con todo afecto y con mi bendición,

+ Antonio Mª Rouco Varela

Cardenal-Arzobispo de Madrid

Mons. Antonio Mª Rouco Varela
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Nació el 20 de Agosto de 1936 en Villalba (Lugo). Estudios en Latín, Humanidades y Filosofía en el Seminario de Mondoñedo 1946-1947 a 1953-1954. Estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca 1954-55 a 1957-58, donde obtiene la Licenciatura en esa disciplina en Junio de 1958. Se ordena Sacerdote el 28 de Marzo de 1959, en la Catedral Vieja de Salamanca, y el día 1 de Abril celebra su Primera Misa en la iglesia parroquial de Santa María de Villalba. Estudios de Derecho y Teología en la Universidad de Munich, cursos 1959-60 a 1963-64, donde se doctora en Derecho Canónico el 25 de Julio de 1964, con la tesis: “Iglesia y Estado en la España del siglo XVI”. Profesor en el Seminario de Mondoñedo los cursos 1964-65 y 1965-66, de Teología Fundamental y Derecho Canónico. Profesor Adjunto en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Munich de 1966 a 1969. Profesor de Derecho Público Eclesiástico en la Universidad Pontificia de Salamanca de 1969 a 1971 y Catedrático de Derecho Canónico Fundamental en la misma Universidad en 1971 y Vicerrector de la misma Universidad en 1972. Cargos que desempeña hasta su nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela en Septiembre de 1976. “Perito” del Concilio Pastoral de Galicia desde la fase preparatoria del mismo 1974. Consagrado Obispo, con el Titulo de Gergi, el 31 de Octubre de 1976. En los años de estudio y trabajo científico en la Universidad de Munich estuvo adscrito a las parroquias de San Rafael y San Ansgar de esa ciudad, y en Salamanca fue Consiliario de Acción Católica Nacional de Propagandistas. Ha publicado Libros y numerosos trabajos científicos en Revistas Españolas y extranjeras de su especialidad sobre temas relativos a la fundamentación teológica del Derecho Canónico y a los problemas de las relaciones Iglesia Estado. Es miembro de la Asociación Internacional de Derecho Canónico y de la Asociación Española de Canonistas. Ha sido ponente en la Semana Española de Derecho Canónico y en Congresos Internacionales de la misma materia. Perteneció al Círculo Ecuménico de Canonistas de Heidelberg y al Comité Cristiano Interconfesional de Madrid. Fue Consultor de la Sagrada Congregación para el Clero desde 1973. En la Conferencia Episcopal Española fue Presidente de la Junta de Asesores Jurídicos y Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, durante tres trienios 1981-1989. Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española desde 1984. Arzobispo de Santiago de Compostela 18 de mayo de 1984 (Bula de 9 de mayo de 1984). Posesión 30 de junio de 1984. Le impone el Sagrado Palio el Nuncio Apostólico Mons. Antonio Innocenti el 25 de julio de 1984 en la Catedral de Santiago en el Pontifical del Apóstol. Responsable de la IV Jornada Mundial de la Juventud, 19-20 de Agosto de 1989 en Santiago de Compostela) Nombrado Hijo adoptivo y Medalla de Oro al Mérito Ciudadano de la ciudad de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela, 26 de julio de 1990. Elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades en Febrero de 1990. Miembro del Sínodo de los Obispos Octubre 1993: sobre la formación de los Sacerdotes. Participante en los Simposios de Obispos Europeos de 1985-1989. Miembro del Comité Ejecutivo de la CEE – 1993. Nombrado por el Santo Padre, con fecha 27 de Junio de 1994, miembro de la Congregación para la Educación Católica. Nombrado por el Santo Padre, el 28 de Julio de 1994, Arzobispo de Madrid. Nombrado “Socio de Honor” de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Madrid, 22 de octubre de 1994. Recibió en Palio como Arzobispo Metropolitano de Madrid el 29 de Junio de 1995. Recibió el “Baylio Gran Cruz de Justicia” de la S.O.M. Constantiniana de San Jorge. Madrid, 17 de Octubre de 1995. Nombrado “Magnum Cancellarium” de la Facultad de Teología San Dámaso por el Santo Padre, el 19 de septiembre de 1996. Nombrado Cardenal de la Santa Iglesia con el título de San Lorenzo in Damaso, por SS. Juan Pablo II, en el Consistorio del 21 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para la Educación Católica, por S.S. Juan Pablo II, el 25 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación del Clero, por S.S. Juan Pablo II, 25 de febrero de 1998. Premio “Madrigallego de Oro” de 1998. Madrid, 28 de mayo de 1998. Galardonado con la “Medalla de Oro de Galicia 1998”, por la Xunta de Galicia. Santiago de Compostela, 25 de julio de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, por S.S. Juan Pablo II, 17 de octubre de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para los Obispos por un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Insignia de Oro, por la Asociación de Médicos Gallegos: ASOMEGA. Madrid, 24 de Noviembre de 1998. Nombrado miembro de Honor del Foro Iberoamericano de la Fundación Carlos III. Madrid 23 de octubre de 1998. Elegido Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid, 1 de diciembre de 1998. Ingreso con el discurso: “Los fundamentos de los Derechos Humanos: una cuestión urgente”, en Madrid, 29 de mayo de 2001. Elegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 1999-2002. Madrid, 2 de marzo de 1999. Nombrado Enviado Especial del Papa, para el Congreso Eucarístico Nacional del 26/29 de mayo de 1999 en Santiago de Compostela (26 de marzo de 1999). Elegido “Gallego del año”, por El Correo Gallego. Santiago de Compostela, 29 de octubre de 1999. Nombrado Relator General del Sínodo de Obispos para Europa (octubre de 1999), por S.S. Juan Pablo II. Nombrado “Gallego del Año 2000”, por el Círculo de Periodistas Gallegos en Madrid. Madrid, 23 de junio de 2000. Nombrado miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum”, por S.S. Juan Pablo II, el 20 de septiembre de 2000. Participante en la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos 30 septiembre /27 octubre de 2001. Recibió el XV Grelo de Ouro, de la Fundación O Grelo – ‘Amigos de Galicia’. Villalba (Galicia), 10 de noviembre de 2001. Recibió el Percebe de Oro, de la Enxebre Xuntanza do Percebe. Barcelona, 22 de febrero de 2002. Reelegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 2002-2005. Madrid, 26 de febrero de 2002. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. 17 de enero de 2003. Recibió la Insignia de Oro de los Amigos del Camino Portugués a Santiago. Pontevedra. 11 de agosto de 2003. Recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, concedida por S.M. el Rey. Madrid, 13 de julio de 2003. Recibió la Insignia de Oro 2002 de la Asociación Amigos do Camiño Portugués a Santiago. Pontevedra, 11 de agosto de 2003. Reelegido miembro de la Congregación para los Obispos por un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 10 de noviembre de 2003. Reelegido como miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de diciembre de 2003, para un nuevo quinquenio. Nombrado miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de marzo de 2004, para un quinquenio. Recibió el Premio “Vieira de Plata”, en su categoría de GALLEGO UNIVERSAL, en su XV edición. Madrid, 17 de mayo de 2004. Nombrado Enviado Pontificio para presidir las ceremonias de conclusión de la Peregrinación de Jóvenes a Santiago de Compostela del 7 y 8 de agosto de 2004. Roma, 19 de junio de 2004. Nombrado Académico de Honor de la Academia de la Hispanidad, por el Capítulo de Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Ávila, 9 de marzo de 2004. Nombrado Caballero de Honor por el Capítulo de la Orden Militar de los Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Madrid, 1 septiembre de 2004. Nombrado miembro del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos para un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 21 de octubre de 2004. Nombrado miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 29 de noviembre de 2004. Nombrado miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 6 de marzo de 2005. Participante en la XI Asamblea Ordinaria General del Sínodo de Obispos 1/24 octubre de 2005. Recibió la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca. Madrid, 10 de marzo de 2006. Designado como Legado Pontificio para presidir los actos conmemorativos del V Centenario del Nacimiento de San Francisco Javier, que tendrán lugar en el Santuario de Javier (Navarra) el día 7 de abril de 2006. Roma, 27 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad FASTA (“Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino”). Mar del Plata (Argentina) 20 de abril de 2006. Nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas de Buenos Aires. Buenos Aires (Argentina), 2 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Pablo-CEU. Madrid 16 de junio de 2006. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, por S.S. Benedicto XVI, 7 de octubre de 2006. Elegido Miembro de Número de la Sección Primera de Teología de la Real Academia de Doctores de España. Madrid, 8 de noviembre de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos. Burgos, 17 de septiembre 1999. Reelegido miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum” para un quinquenio, por S.S. Benedicto XVI, el 24 de abril de 2007.