Traslado del Seminario Menor a Ponferrada

Astorga Obispo Camilo LorenzoMons. Camilo Lorenzo     Queridos Sacerdotes:

A lo largo del curso habéis ido conociendo la noticia del traslado de nuestro Seminario Menor Diocesano a Ponferrada el próximo curso 2013-1014. Será un pequeño espacio de formación ubicado en las dependencias de la actual residencia San Ignacio y estará regido por un Rector, un Formador y un Director Espiritual. Admitiremos alumnos de ESO y Bachillerato que recibirán la formación académica propia de su edad en el
Colegio Diocesano San Ignacio. El resto de las dimensiones de su formación, especialmente la que se refiere a su educación religiosa y acompañamiento vocacional, se atenderán desde la institución del Seminario Menor.

EL SEMINARIO MENOR DIOCESANO CONTINÚA

Es posible que algunos hayáis podido recibir esta noticia con cierta prevención. Lo importante es que entendamos que la institución del Seminario Menor de La Inmaculada se traslada, no desaparece. Muchos sacerdotes os habéis formado en él y otros muchos recibieron educación humana, intelectual y espiritual. Aprovecho este momento para agradecer en nombre de toda la Iglesia Diocesana a cuantos sacerdotes han entregado su vida y su ministerio en el Seminario, desde los más antiguos a los actuales.

Indudablemente ha sido doloroso para todos constatar cómo en los últimos años el número y la calidad de los que solicitaban estudiar en el Seminario se ha ido reduciendo. También es una realidad que las motivaciones de los muchachos y de sus familias no se ajustan, en demasiados casos, al ideario de lo que la Iglesia entiende que debe ser un Seminario Menor.

Para el próximo curso la previsión de alumnos internos se reducía a cinco o seis. No es formativo un internado de ese número en un edificio tan grande. Por otro lado, a nadie se le ocultan las dificultades económicas para sostener la educación académica y la vida ordinaria para un número tan pequeño de alumnos. Con todo, no se trata de la única dificultad, he señalado ya la motivacional y a ellas cabe añadir el hecho de no existir
una oferta académica alternativa: la Ciudad de Astorga no ofrece ningún Bachillerato entre sus colegios católicos.

Esta realidad nos ha llevado a una situación tal que hacía inviable la continuación del Seminario Menor tal como lo conocemos. Pero el Seminario Menor ha de permanecer, es imprescindible. Por ello, tras consultar a los organismos correspondientes, se ha tomado la decisión de trasladarlo a la ciudad de Ponferrada. El Seminario Menor de la Diócesis no se cierra. Prescinde de su dimensión académica, que confía al Colegio Diocesano S. Ignacio, pero continuará realizando su labor de formación humana, cristiana y sacerdotal de los adolescentes y jóvenes que presenten
signos e inquietud vocacional. La inevitable nostalgia por la historia y el edificio no deben por tanto ahogar la esperanza y la ilusión de la continuidad del Seminario en el nuevo proyecto.

Por otra parte el Seminario Menor ya ha conocido otras etapas en su historia, desde las antiguas peceptorías hasta su instalación en La Bañeza. Distintos edificios y distintos planteamientos. Distintas formas de responder a los retos de cada tiempo, pero una misma institución: el Seminario Menor. Hoy nos encontramos ante un nuevo reto y vamos a iniciar una nueva etapa. Una apuesta positiva que, con la ayuda de Dios, esperamos será un motivo de esperanza para esta iglesia.

NECESIDAD DEL SEMINARIO MENOR

La experiencia de muchos sacerdotes, dentro y fuera de nuestra Diócesis, avala la oportunidad y necesidad de los Seminarios Menores. Pastores Davo Vobis nos recuerda que “la vocación sacerdotal tiene con frecuencia un primer momento de manifestación en los años de la pre-adolescencia o en los primerísimos años de la juventud” (63). Por eso esta institución es irrenunciable a pesar de que algunos pongan en duda la
posibilidad de que pueda darse una verdadera vocación al sacerdocio en la infancia o en los primeros años de la adolescencia.

Así lo defiende el Concilio Vaticano II al definirlo como “un centro erigido por la Iglesia diocesana para cultivar los gérmenes de vocación de los niños, adolescentes y jóvenes que se preparan mediante una formación religiosa específica, sobre todo por una dirección espiritual conveniente, para seguir a Cristo Redentor con generosidad de alma y pureza de corazón” (OT 3).

El Seminario Menor es una institución que ha dado muchos frutos en la Iglesia a lo largo de su historia. Creo que hoy y en el futuro, con una visión renovada, puede seguir cumpliendo la misma función. Estamos convencidos de que Dios sigue llamando también a niños y adolescentes, a quienes ha elegido “desde el seno materno” para colaborar en su proyecto de salvación, El Seminario Menor no es una institución arcaica o pasada de moda. Todo lo contrario.

La actual penuria vocacional nos está diciendo que hoy es más necesario que nunca, aunque tenga que adecuarse a los tiempos. En los últimos años distintas diócesis españolas han visto desaparecer sus seminarios menores. Pero no faltan quienes han intentado mantenerlo e incluso abrirlo de nuevo después de años cerrado, inventando nuevas formas y explorando nuevas posibilidades. También es una realidad existente en
distintas diócesis que el Seminario Menor confíe la formación académica a un centro escolar distinto, normalmente católico y diocesano.

EL NUEVO PROYECTO

Hoy no es posible un Seminario Menor desligado de la vida diocesana y del trabajo con niños y jóvenes. En la nueva realidad secularizada, el ambiente social y familiar no acompaña el crecimiento en la fe y, mucho menos, el desarrollo de las inquietudes vocacionales. Se hace imprescindible una atención y dedicación personalizada para acompañar a quien descubre una posible llamada del Señor. En los últimos años las
Delegaciones de Pastoral Juvenil y Vocacional de nuestra Diócesis han acompañado adolescentes y jóvenes que después han ingresado en el Seminario. Hemos de agradecer la tarea realizada. Pero es necesario que ahora redoblemos y fortalezcamos el esfuerzo y el trabajo conjunto desde todas las instancias diocesanas.

En esta nueva etapa de nuestro Seminario Menor queremos esforzarnos por crear un ambiente de familia, de amistad, alegre y juvenil. A ello nos ayudarán unas instalaciones adecuadas, cómodas y funcionales para las necesidades del momento presente. Al Seminario Menor accederán muchachos que vengan libremente, movidos por inquietudes religiosas y con sana apertura a un acompañamiento vocacional.

Junto al estudio serio y concienzudo, la formación en las virtudes humanas, las actividades deportivas y culturales, se cultivará también la piedad, iniciando a los seminaristas en el trato y la amistad con Jesucristo, en la devoción filial a la Santísima Virgen, y en la experiencia de la generosidad y el servicio desinteresado. La dirección espiritual, proporcionada a la edad de cada uno, ayudará a los seminaristas a descubrir el plan de Dios sobre ellos de modo que encuentren su propio lugar en la Iglesia.

El nuevo proyecto incluye también el “Seminario en familia”. Una realidad desconocida para nosotros pero que se encuentra funcionando ya en 16 diócesis españolas. Se trata de ofrecer a los adolescentes y jóvenes, de la ciudad de Ponferrada y del resto de la Diócesis, que muestren signos vocacionales y no estén internos en el Seminario, la posibilidad de ser acompañados.

Para ellos se dispondrá un espacio adecuado en las nuevas instalaciones y se les invitará a vivir una vez al mes un fin de semana en el Seminario. Además, los que residan en Ponferrada acudirán una tarde a la semana a realizar el estudio, recibir la formación y celebrar la Eucaristía con sus compañeros. Serán considerados seminaristas menores y se mantendrá un contacto directo con sus familias y sus párrocos de origen, a fin de
velar por su correcta formación.

Todo ello nos permitirá abrir procesos de acompañamiento a monaguillos, adolescentes y jóvenes que hasta ahora participaban únicamente en encuentros puntuales. Si somos capaces de crear estos vínculos de amistad e ilusión entre ellos y con el Seminario, estad seguros que estaremos construyendo una auténtica cantera vocacional.

IMPLICACIÓN DE TODOS EN LA PASTORAL VOCACIONAL

Emprendamos el camino apoyados en la fuerza del Señor, que nos manda: “Rema mar adentro y echad las redes para pescar” (Lc 5, 4). Aunque el número de seminaristas sea reducido, será suficiente para alentar nuestra esperanza, como la pequeña semilla, como el grano de mostaza o como la levadura de las parábolas del Reino.

Esta nueva etapa del Seminario Menor será inviable sin la ayuda de todos. Por ello, solicito humildemente la colaboración en primer lugar de los sacerdotes. Vosotros, queridos sacerdotes, debéis ser los primeros interesados por esta institución. Vuestro amor a Jesucristo, a la Iglesia y a vuestro sacerdocio os impulsará sin duda a descubrir y cultivar los gérmenes de vocación que apuntan en los monaguillos, en los niños de catequesis y en los jóvenes de vuestras parroquias, poniéndoles después en contacto con el Seminario.

Una vez más os invito encarecidamente a promover la obra de las vocaciones. Toda vocación es iniciativa de Dios: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (Jn 15, 16). Pero, no puede faltar nuestra colaboración entusiasta y generosa,que nos mueva especialmente a los sacerdotes a ser mediadores audaces y sin complejos, secundando la acción de Dios.

Tenemos que ser capaces de acercarnos a los niños, adolescentes y jóvenes y hacerles una invitación clara y directa. Tenemos que iniciarles en la vida de oración, de amistad con Jesús, invitarles a participar frecuentemente en la Eucaristía, en la celebración del Sacramento de la Penitencia y a tener dirección espiritual. Tendremos también que ayudar a las familias a vencer resistencias y mostrarles que la vocación es un bien para
sus hijos, si ese es el plan de Dios.

Para ayudaros a todo ello os pido que acojáis con ilusión las iniciativas y acciones que se promuevan desde el Equipo del Seminario, así como desde las Delegaciones de Pastoral Vocacional y de Pastoral Juvenil.

CONCLUSIÓN

Permitidme que os invite a soñar y que os pida insistentemente vuestro compromiso con el nuevo proyecto. Desde luego que la ayuda de Dios no nos va a faltar. Pero es necesaria la implicación y la generosidad de toda la comunidad diocesana, comenzando por vosotros los sacerdotes.
Necesitamos, sobre todo, la oración al Dueño de la mies para que bendiga este proyecto y nos conceda muchos, generosos y santos sacerdotes.

Queridos hermanos, os pido oraciones. Rezad por el Seminario, por las vocaciones sacerdotales y por la perseverancia de los llamados. A los que pasáis por la prueba del dolor, ofreced vuestro sufrimiento por el Seminario y por las vocaciones.

Os pido vuestra oración también por nuestro Seminario Mayor. Hace pocos años sufríamos al ver que no teníamos seminaristas mayores y hoy tenemos siete, que son un pequeño tesoro de esperanza. Confiemos que esta realidad, todavía frágil, se consolide y pronto podamos traer de nuevo el Seminario Mayor a la Diócesis.

María Inmaculada, Patrona de nuestro Seminario y Madre de los sacerdotes, acompañe el caminar de nuestros Seminarios y nos aliente a todos a trabajar incansablemente en la obra de las vocaciones.

Con mi gratitud anticipada por vuestra colaboración y compromiso, para todos mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Camilo Lorenzo Iglesias

Obsipo de Asorga

Mons. Camilo Lorenzo Iglesias
Acerca de Mons. Camilo Lorenzo Iglesias 18 Articles
Nació en Porto do Souto - S. Mamed de Canda, Orense, el 7 de agosto de 1940. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Orense entre 1954-1966. Cursó la Licenciatura en ciencias Químicas por la Universidad de Santiago de Compostela entre 1966 y 1972. CARGOS PASTORALES Profesor en el Seminario Menor de Orense (1972-1995). Vicario parroquial de Ntra. Sra. de Fátima de Orense entre 1972 y 1983. Fue Rector del Seminario Menor de Orense entre 1983-1992 y Rector del Seminario Mayor entre 1992-1995. Además, fue miembro del Colegio de Consultores. El día 14 de Junio de 1995 se hizo público su nombramiento como Obispo de Astorga y el 30 de Julio del mismo año fue consagrado en la Catedral de Astorga. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la comisión Episcopal de Misiones desde el año 2005. De 1996 a 2008 formó parte de la Comisión de Seminarios y Universidades.