Libertad religiosa y paz social

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach    Celebramos este año el 1.700 aniversario del Edicto de Milán y es pertinente recordarlo y situar este acontecimiento en el marco de las relaciones entre religión y sociedad y entre la Iglesia y el Estado. Así se hizo en las recientes Jornadas de Actualidad Canónica, organizadas por la Asociación Española de Canonistas en la Universidad Pontificia de Comillas, en las que tuve el gozo de participar.

El llamado Edicto de Milán fue promulgado el 13 de junio del año 313 y, como nos explicaba en sus clases el eminente profesor de Derecho Romano Gabrio Lombardi, “tiene una importancia trascendental, porque indica el initium libertatis, el inicio de la libertad en el mundo moderno”.

Las disposiciones dadas por los emperadores Constantino y Licinio significaron no sólo el progresivo final de la persecución contra los cristianos, sino sobre todo el acta de nacimiento de la libertad religiosa. Podemos decir que con el Edicto de Milán surgieron por vez primera en la historia dos dimensiones que hoy llamamos libertad religiosa y laicidad del Estado. A continuación quisiera proponer unas reflexiones sobre la libertad religiosa.

El cardenal Angelo Scola, arzobispo de Milán, en un escrito reciente, recuerda dos puntos significativos de las enseñanzas de san Ambrosio, arzobispo de aquella sede. Éste recordaba a sus diocesanos, en primer lugar, que los cristianos han de ser fieles a la autoridad civil; y, en segundo lugar, que la autoridad civil ha de garantizar a los ciudadanos la libertad religiosa, tanto en el plano personal como en el social.

Ahora que conmemoramos los cincuenta años del inicio del Vaticano II, es oportuno recordar que la declaraciónDignitatis Humanae de este Concilio constituyó un jalón importante en la definición de la libertad religiosa. Este documento conciliar significó la superación de la doctrina clásica de la tolerancia y reconoció que “la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa”.

Como afirma Nikolaus Lobkowitz, “la extraordinaria cualidad de la declaración conciliar consiste en haber pasado, en el tema de la libertad religiosa, de la noción de verdad a la de los derechos de la persona humana”. Si el error no tiene derechos, una persona tiene derechos incluso cuando se equivoca. No se trata de un derecho delante de Dios, sino de un derecho con respecto a las demás personas, a la comunidad y al Estado.

A pesar de haber transcurrido tantos siglos desde el Edicto de Milán, el derecho a la libertad religiosa no es suficientemente reconocido en el mundo de hoy. Y los cristianos son uno de los colectivos que más sufre por esta carencia. Según datos recientes, cerca de 350 millones de cristianos sufren actualmente persecución o discriminación religiosa. Y el papa Francisco, en una de sus alocuciones a la hora del ángelus, ha expresado su solidaridad con los cristianos perseguidos, a veces hasta la inmolación de su vida.

Deseo subrayar que diversos estudios han demostrado que entre libertad religiosa y paz social hay una correlación muy estrecha. Si el Estado impone restricciones al ejercicio de la libertad religiosa, aumentan los conflictos de contenido religioso. Reconociendo la libertad religiosa, hoy en Europa se plantea la pregunta sobre cuál es la mejor política religiosa de los estados respecto a las instituciones religiosas. Este será el tema de otro comentario.

 † Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.