El órgano de la Catedral

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol   Deseo celebrar, con toda la Archidiócesis, un acontecimiento que esperábamos desde hace tiempo: la inauguración del nuevo órgano de la Catedral, que es el antiguo, una vez restaurado completamente: el sábado 15 es la bendición y el domingo 16 el concierto inaugural.

Tal como explicó Mons. Miquel Barbarà, Maestro de Capilla de nuestro primer templo, el órgano ha experimentado un complejo y delicado trabajo de construcción en un taller especializado de Holanda, y ya se ha montado en el lugar que siempre ha ocupado, con su fachada del siglo XVI, bellísima, de 23 metros de altura, también restaurada, que constituye una de las importantes obras de arte que posee nuestra Catedral.

En estos años han sido varias las restauraciones de órganos realizadas. Recuerdo algunas en las que fui llamado para bendecirlas o asistir a un concierto inaugural, como las de Vallmoll y La Pobla de Mafumet. En esas ocasiones, y ahora con la de la Catedral, me ha venido a la memoria el valor que concedió a este instrumento musical el Concilio Vaticano II en su Constitución sobre la Santa Liturgia, donde se dice: «Téngase en gran estima en la Iglesia latina el órgano de tubos, como instrumento musical tradicional, cuyo sonido puede aportar un esplendor notable a las ceremonias de la Iglesia y levantar poderosamente las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales».

En efecto, cuando estamos en el ámbito de lo divino, las palabras se nos hacen insuficientes para expresar la grandeza y profundidad de nuestra adoración; la música viene entonces en nuestra ayuda, no como algo tangencial a la liturgia, sino formando parte de ella. Ciertamente, en edificios como nuestras catedrales hay otros elementos artísticos que elevan nuestro espíritu contemplativo, como la arquitectura, la escultura, la pintura, los vitrales… pero la música refuerza la acción litúrgica con su lenguaje propio, que da resonancia a la plenitud de los sentimientos humanos, desde la alegría a la tristeza, desde la alabanza a la lamentación, y, sobre todo, a la fe.

Así lo expresaba Benedicto XVI en su viaje a Ratisbona, donde tuvo ocasión de bendecir la restauración de su antiguo órgano, el que tantas veces tocara su hermano Georg. Y así lo veo yo, cuando, en ocasión semejante, contemplo este instrumento litúrgico.

La restauración ha implicado un esfuerzo notable de los correspondientes organismos internos de la Iglesia implicados en el proyecto, pero no hubiera sido posible sin la colaboración valiosa de las instituciones autonómicas, provinciales y locales que la han hecho posible. Se han implicado sabiendo que su dimensión religiosa va acompañada de manera indisoluble de una dimensión cultural. El órgano es una joya de toda Tarragona.

Cuando ya resuenan sus variadísimos sonidos en la Catedral, me complace invitar a todo el pueblo a participar de las ceremonias litúrgicas y poder saborearlo. Estoy convencido de que no sólo será un instrumento musical muy mejorado, sino ocasión de una mejor relación de todos nosotros con Dios, una fuente de esta paz espiritual que tanto necesitamos y un encuentro con la Verdad a través de la belleza.

 + Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.