«¿Buscas algo +? ¡Ven!»

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar    Queridos diocesanos:

“¿Buscas algo +? ¡Ven!” es el lema de la campaña que ha elaborado el equipo de formadores de nuestro Seminario para hacer una llamada a todos los adolescentes y jóvenes que no se conforman con lo que ofrece la sociedad sino que buscan algo más, algo que llene realmente sus vidas, algo que les haga crecer humana, cristiana y vocacionalmente. Cuando estamos finalizando el Curso 2012/2013 no quiero dejar pasar el tiempo sin dedicar esta carta al Seminario y a las vocaciones sacerdotales.

Cada vez notamos más la sequía de vocaciones sacerdotales en nuestra Diócesis. Falta relevo para los sacerdotes ancianos o que mueren. En la actualidad somos 35 sacerdotes menores de 65 años y 75 presbíteros mayores de 65 años. Los números, como podéis ver,hablan de que -en muy poco tiempo si no hay relevo vocacional y generacional- seremos una treintena de sacerdotes en activo los que tendremos que atender las 550 parroquias que componen nuestra Diócesis. Tal vez alguien se consuele diciéndose a sí mismo que, si no hay sacerdotes, es porque Dios no llama o porque los laicos han comenzado en la Iglesia a asumir responsabilidad y los sacerdotes no son ya tan necesarios. Pero estos son dos argumentos engañosos y falsos porque, en primer lugar, Dios sigue llamando hoy a jóvenes normales que quieran entregar su vida al servicio del Evangelio pero faltan respuestas a esta bellísima llamada divina. Por otra parte, en segundo lugar, es verdad que gracias a Dios los laicos van asumiendo responsabilidades en la Iglesia -aunque aún sea muy tímidamente- pero eso no quiere decir que los sacerdotes sean menos necesarios porque, precisamente cuando los laicos asumen sus responsabilidades, es cuando los sacerdotes son más necesarios para formar a esos laicos y para cumplir con la tarea específica sacerdotal de actuar en nombre de Cristo-Cabeza. Los presbíteros nunca podrán ser sustituidos por los laicos, cuya misión es otra muy distinta.

La respuesta vocacional a la llamada de Dios no es sólo cuestión de los jóvenes aunque gran parte dependa de ellos. Los jóvenes necesitan de todos los demás para descubrir la vocación y responder positivamente a la llamada divina:

Necesitan de la familia en la que han nacido y han ido creciendo. Si en ella la valoración de Dios ha sido nula, si no han tenido una experiencia creyente, difícilmente podrán sentirse llamados. Las familias cristianas son el clima óptimo para el nacimiento de vocaciones sacerdotales. Sabemos, pues, que la llamada depende de Dios pero la respuesta va a depender de muchos factores: del apoyo de la familia, de la experiencia de fe que el joven tenga y, también, de la valoración que él, su familia y la sociedad hagan de la vocación sacerdotal. La familia es el semillero, el primer seminario, en el que germina la vocación; el adolescente/joven necesitará el apoyo, el ánimo y la ilusión de los padres que consideran realmente que tener un hijo con vocación sacerdotal no es una desgracia sino un don, un gran regalo de Dios.

El joven necesita también del testimonio sacerdotal alegre y convencido: el estilo de vida de los que somos sacerdotes, nuestra manera de vivir, nuestro testimonio, debemartillear constantemente el corazón del joven. Ojalá nuestra vivencia del ministerio lleve a muchos a preguntarse: “¿por qué yo no puedo ser como esta persona, que es una persona entregada, que vive su vida sacerdotal con alegría y es realmente feliz?”.

Las vocaciones, además, nacerán en una comunidad cristiana que valora la vocación sacerdotal y el servicio ministerial; una comunidad cristiana que arropa, perdona y disculpa los fallos humanos del sacerdote, que no le juzga y condena de oídas, que tiene en cuenta su plena dedicación y su buen hacer en la mayoría de sus actuaciones.

Nuestro Seminario Menor es una institución eclesial al servicio del crecimiento humano, espiritual y del discernimiento vocacional. En él, el seminarista va a encontrar una buena formación intelectual, con un excelente claustro de profesores y con una enseñanza muy personalizada. La convivencia diaria le ayudará a cultivar y crecer en las virtudes humanas, madurando continuamente en el uso responsable de la libertad, lo que le irá haciendo ser una persona equilibrada. La vida espiritual, alimentada por el encuentro diario con el Señor en la Palabra y en la Eucaristía, le ayudará a tener a Dios como el centro de su vida; desde este encuentro podrá descubrir lo que Dios quiere de él y encontrará las fuerzas para responderle generosamente. En este sentido, el cultivo de la vida espiritual le ayudará a ir logrando una verdadera maduración cristiana, que les servirá de guía y sostén para toda su vida, sea el que sea el camino por el que Dios le llame. El Seminario ayuda a los chicos a hacer un discernimiento vocacional serio, sin presión ninguna, sino ofreciéndoles los elementos necesarios para hacer ese planteamiento vocacional.

Os pido a todos (padres, sacerdotes, religiosos, comunidades cristianas) que cumplamos con la misión que nos corresponde, cada uno en su propia situación, y animemos a adolescentes y jóvenes a que vengan al Seminario y aprovechen todas las oportunidades que éste les brinda. Y vosotros, jóvenes, no tengáis miedo: si buscáis algo más que llene plenamente vuestra vida y vuestro corazón… ¡venid! El Seminario tiene las puertas abiertas para vosotros; los profesores y formadores, todo el personal de aquella querida Casa, os esperan para dar lo mejor de sí mismos en favor de vuestra buena formación intelectual, humana, espiritual y de vuestro discernimiento vocacional.

Vuestro Obispo,

+Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.