Ser misioneros y el Año Jubilar de San Juan de Ávila

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora     Os transcribo íntegra la carta que les escribo a los misioneros diocesanos con motivo de esta Jornada, a la vez que os comunico la alegría de ver la multitud de peregrinos a Almodóvar del Campo con motivo de este Año Jubilar del Doctorado de San Juan de Ávila. Los testimonios de los que habéis hecho el recorrido completo de los lugares jubilares y recibido La Almodoveña son de personas que renuevan su fe y regresan a sus lugares de origen gozosos por haber sentido la urgencia de la evangelización ante el testimonio de nuestro paisano, el 34 Doctor de la Iglesia Universal. Y sobre todo, y por encima de los sentimientos personales, los peregrinos habéis recibido la gracia jubilar que trae a este mundo a través de vuestras vidas: santidad y justicia, verdad y vida, gracia, amor y paz. Así son los que cumplen la misión, la voluntad de Dios en el mundo:

«Queridos misioneras y misioneros diocesanos: No se me ocurre mejor agradecimiento de la diócesis a nuestros misioneros y misioneras seglares, religiosos y sacerdotes que unir vuestras vidas a la del misionero de Almodóvar del Campo que fue San Juan de Ávila, hoy Doctor de la Iglesia.

Curiosamente se frustró su primer afán misionero al no llegar a realizar su sueño de ir al Nuevo Mundo, recién descubierto, a llevar el Evangelio a los indios como se decía entonces y quedarse en España a cubrir continuas misiones de todo tipo que le han valido en la historia el título de Apóstol de Andalucía.

La base de su misión fue, pues, “cumplir la voluntad de Dios” que se manifestaba en el envío del Arzobispo de Sevilla a misionar las tierras andaluzas. A este punto de arranque en su comienzo de joven sacerdote, añade la aspiración a la santidad; la santidad consiste en participar de la misma vida de Dios, el Santo, Dios Amor. “La santidad verdadera no consiste en estas cosas −sentimientos− sino en el cumplimiento de la voluntad del Señor”. Efectivamente, “aquél es más santo; […] que, con profundo desprecio de sí, tiene mayor caridad, en la cual consiste la perfección de la vida cristiana y el cumplimiento de toda la ley (Audi filia 2, cap. 76).

Por último y para no cansaros con más citas, su espiritualidad es apostólica, misionera, llena de celo por comunicar el amor recibido. Un estilo de vida que es total generosidad para amar a los demás desde la capacidad que da el vivir el amor de Dios en la propia vida. En el contexto del Año Jubilar de San Juan de Ávila que estamos celebrando, os agradezco a todas las misioneras y misioneros diocesanos que nos deis testimonio en el cumplimiento de la voluntad de Dios en vuestras vidas, la aspiración continua a la santidad como vivencia del amor de Dios que se ha de traducir en comunicarlo a los demás.

Le pido a nuestro Santo Doctor y paisano de Almodóvar que os siga manteniendo fieles a la Misión recibida. Con mi abrazo y bendición».

Recemos hoy muy especialmente por nuestros misioneros con el agradecimiento a nuestro Padre Dios porque sus vidas son muestra de lo mejor de nuestra Iglesia Diocesana y estímulo para todos nosotros comprometidos en la Nueva Evangelización de la sociedad en que vivimos. 

Vuestro obispo,

+Antonio

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.