Construir comunidades fraternales

Mons. Saiz MenesesMons. Àngel Saiz Meneses   La creación de cuatro nuevas parroquias en nuestra diócesis de Terrassa, el pasado 15 de junio, me sugiere unas sencillas reflexiones sobre lo que es una comunidad cristiana. Construir comunidad es una tarea que no termina nunca, como tampoco termina nunca el esfuerzo por construir una comunidad familiar o una comunidad fraternal.

Quisiera recordar aquellas palabras del Papa Francisco que tanto nos impresionaron la tarde del pasado 13 de marzo, cuando la fumata blanca anunciaba al mundo que ya teníamos un nuevo Papa. Cuando apareció con gran sencillez en el balcón central de la basílica de san Pedro, y tras invitarnos a rezar con él y por él, dijo estas palabras: “Y ahora empecemos este camino, obispo y pueblo, este camino de la Iglesia de Roma, que es quien preside en la caridad todas las Iglesias: un camino de fraternidad, de amor y de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros, unos por otros, recemos por todo el mundo para que haya una gran fraternidad”.

Una gran fraternidad. Estas palabras impresionaron a algunos observadores y así lo reflejaron en sus crónicas. Me parece que son igualmente  todo un programa para nuestras parroquias y, de manera especial, por estas nuevas comunidades parroquiales de nuestra diócesis.

Actualmente vivimos una cierta apoteosis del individualismo. De hecho es uno de los rasgos de la posmodernidad. Precisamente por ello, hoy más que nunca, es necesario un testimonio de hermandad, nos falta esta especie de milagro que es la comunidad. Ser creyentes en Jesús no significa pertenecer a una multinacional del espíritu o a una macro-ONG, o vivir una moral más o menos exigente. Significa vivir la fraternidad.

La comunidad cristiana implica la superación de dos tentaciones muy humanas: el individualismo, por un lado, y el conformismo gregario, por el otro. El ser humano es esencialmente referencial, incluso necesita a los demás para descubrir su identidad. El rasgo fundamental que caracteriza la persona psicológicamente adulta es la capacidad de convivir y de colaborar con otras personas, con el grupo y con la comunidad: “no es bueno que el hombre esté solo” (Gen 2,18). “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (Gen 1,26). La persona humana, constitutivamente es un ser racional, comunicativo, dialogal. A imagen y semejanza de Dios que es Trinidad, relación eterna y permanente, diálogo que no se interrumpe, comunicación y comunión absolutas.

El ser humano crece como persona y se realiza con-viviendo y co-existiendo, pero no sólo en proximidad física, sino en proximidad psicológica, de la mano de otras presencias amigas y benevolentes. Jesús empezó su ministerio invitando un grupo de personas para constituir una verdadera fraternidad. El clima que Jesús quiere para su grupo es el de la fraternidad. En su grupo las relaciones no son puramente funcionales, de mero intercambio de servicios, sino que son afectivas, con una comunicación interpersonal. Su recomendación suprema es el amor.

La fraternidad afectiva y efectiva fue la característica de las primeras comunidades cristianas. Esta vivencia de la fraternidad y del amor suscitaba la admiración de los contemporáneos de los primeros cristianos. Parece claro que este es también el camino de las comunidades cristinas de hoy. 

+Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.