Más sobre «El Bautismo»

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris    La problemática sobre el Bautismo de los niños siempre ha estado presente en la historia de la Iglesia y algunos vuelven a cuestionarlo ahora, dada la situación de alejamiento de la vida cristiana en la que parecen vivir algunas de las familias que lo solicitan para sus hijos.

Pero la Iglesia, apoyándose en las palabras de Jesús («Si uno no renace del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el Reino de Dios»), siempre afirmó que los niños no debían ser privados del Bautismo, aunque no se puedan dar cuenta de su importancia.

Sin embargo y dicho esto, hay que añadir que es imprescindible que sean educados en la fe en la que son bautizados, para que no quede infecundo el don que Dios les concede «en la fe de la Iglesia».

Naturalmente, la tarea más importante en el Bautismo de los niños la tienen sus PADRES: al decidir el Bautismo del hijo/a, deben contar con un tiempo suficiente para prepararse de manera adecuada (espiritual y catequéticamente) y querer hacerlo, para poder intervenir en la celebración participando de manera activa y asumiendo, ante Dios y la Iglesia, los compromisos que derivan de su fe y de su misión educativa.

Además están los PADRINOS, que son como una ampliación de la familia de los niños que reciben el Bautismo, y que asumen la gran tarea de colaborar con los padres para que el niño que apadrinan llegue a profesar personalmente su fe algún día y la exprese en la realidad de su vida. Repetimos la pregunta que hemos hecho otras veces: ¿Cómo asegurar esto si ellos mismos no tienen muy clara la fe y la vida cristiana?

Hay que insistir en la importancia del padrino o madrina en el sacramento del Bautismo, como un acompañante cualificado que debe poder apoyar al neófito en su caminar en la vida como cristiano, en el caso de que sus padres no puedan hacerlo por algún motivo. Por eso la Iglesia pide edad y capacidad para asumir esta función de padrino/madrina.

Normalmente, el Bautismo debe celebrarse en la propia Iglesia Parroquial, para manifestar más claramente que se vive como «sacramento de la fe de la Iglesia y de la incorporación al Pueblo de Dios», que se hace presente y visible en la Comunidad Parroquial.

Habrá también que recordar a los propios miembros de la Comunidad Parroquial que acoge a los neófitos, que tienen un papel importante en el Bautismo de los niños antes, durante y después de la celebración. Sería bueno encontrar fórmulas para que esta conciencia fuese difundiéndose y haciéndose visible de algún modo. Como Iglesia, debe acompañar a estas familias y apoyarlas para que puedan hacer un camino de respuesta coherente a la decisión tomada.

Es decir: estos niños (y sus familias) tienen derecho a ser acogidos, amados y acompañados (ayudados) por la Comunidad Cristiana, la cual no sólo ha de ofrecerles sus servicios catequéticos para su crecimiento posterior, sino su amorosa presencia ya desde el primer momento. En realidad lo que todos queremos es hacer las cosas lo mejor posible.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.