Las amadas Iglesias orientales

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol    Enmarcado en la serie de artículos que he dedicado a las enseñanzas del Concilio Vaticano II, deseo hablar hoy de las Iglesias orientales, a las que dedicó el decreto «Orientalium Ecclesiarum«, tan importante para entender la unidad de la única Iglesia de Cristo, que es compatible con la rica diversidad de las Iglesias locales. En este caso me refiero a la Iglesia católica que se asienta en el Este de Europa y en Oriente Medio, muchas veces en minoría, en un ambiente formado mayoritariamente por la Iglesia Ortodoxa o el credo musulmán.

Una Iglesia de muy antigua raíz apostólica, tanto como la Latina, que ha sido objeto de crueles persecuciones hasta épocas recientes, sobre todo bajo la dictadura comunista. Muchos de sus ministros y fieles vivieron estas duras condiciones de existencia que, en ocasiones, desembocaron en el martirio.

He tenido ocasión de conocer estas comunidades tan amadas en mis viajes al Este europeo, sobre todo a Turquía, y la impresión que me he llevado, como la de todas las personas que formaban las peregrinaciones, ha sido de profunda admiración. Han conservado la fe y la han transmitido de unas generaciones a otras siguiendo el ejemplo de los primeros cristianos, que también tuvieron que enfrentarse a las contradicciones más duras.

Como sucesor de San Fructuoso, que en su martirio abrazó a toda la Iglesia, desde Oriente hasta Occidente, me conmueve ver como los fieles de estos países son conscientes de que su testimonio, expresado desde la minoría, es como el grano de mostaza, pequeño pero decisivo para el surgimiento de un gran árbol en el que puedan cobijarse los creyentes en Jesucristo.

Por si era necesario, la intención del decreto conciliar, quiso dejar claro que la unidad no es lo mismo que la homogeneidad, y que estas comunidades orientales hacen bien en salvaguardar sus ritos, sus liturgias, sus ceremonias y sus formas organizativas, como los patriarcados.

Conocemos poco, pero valoramos mucho, la riqueza de las tradiciones armenia, bizantina, ucraniana, sirio-antioqueña y otras. No deben renunciar a nada en su modo de expresar su fe, aunque siempre unidos a toda la Iglesia universal presidida por el Papa, el obispo de Roma, según el título que al papa Francisco le gusta utilizar, que es quien preside a todos en el servicio y la caridad.

En algunos casos, frutos de años de aislamiento y separación física, será necesario el retorno a algunas prácticas sacramentales menos valoradas, como ocurre también a la Iglesia en Occidente. La Iglesia de Pedro, de Andrés, de Pablo… es la misma: la Iglesia de Jesucristo, su fundador, que se mantendrá hasta el fin de los tiempos con asistencia del Espíritu Santo.

Hemos de rezar por estas comunidades hermanas nuestras en la fe, que el Concilio quiso tener especialmente presentes. Se me ocurre que Juan XXIII estaría particularmente ilusionado en este texto conciliar dirigido a unas Iglesias que él conoció bien en sus tiempos diplomáticos en Bulgaria y Turquía. A él podemos encomendarnos todos.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.