Espero veros en las colonias

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián    Espero poder visitar, durante el próximo verano, las Colonias y Campamentos que organizáis las Parroquias en diversos lugares de nuestra Diócesis. Todos los años, cuando hago estas visitas, me alegra mucho compartir unas horas con los niños y sus monitores y conocer por vosotros mismos lo que hacéis, lo que aprendéis y lo a gusto que os encontráis.

Supongo que en estas semanas ya estáis ultimando los preparativos para que todo salga bien y, sobre todo, para que la experiencia de esos días vividos en plena naturaleza y en clima de convivencia sea educativa y evangelizadora tanto para los niños como para los monitores y todos los que participáis en la vida de las Colonias. Vaya por delante mi felicitación y agradecimiento por este servicio que las Parroquias con sus monitores ofrecéis tan desinteresadamente.

Las Colonias de Verano son una oportunidad para que los niños conozcáis mejor la naturaleza y disfrutéis de ella, asimilando al mismo tiempo unos valores que tan importantes serán en vuestra vida. En esos días aprendéis a responsabilizaros personalmente de muchas cosas que en vuestras casas os las dan hechas. Esto os ayuda a crecer en responsabilidad y en capacidad de servicio a los demás. Proporcionan, además, una oportunidad para hacer crecer la amistad entre vosotros, descubrir que es posible vivir sin la televisión y otras cosas que a muchos les parecen imprescindibles, y
que es posible divertirse juntos inventando vuestras propias diversiones.

Ante las dificultades aprendéis a comprenderos y a arrimar el hombro en lo que cada uno puede y, sobre todo, experimentáis que hay personas que se interesan por vosotros, os ayudan generosamente cuando lo necesitáis y hacen que os sintáis seguros.

En vuestros Campamentos y Colonias ocupa un lugar importante la oración y la celebración de la Eucaristía. ¡Qué hermoso es comenzar el día bendiciendo a Dios justo en ese momento en el que el sol empieza a iluminar la pradera y las cumbres de las montañas! ¡Qué estimulante es participar en la celebración de la Eucaristía para la que habéis preparado cantos, ofrendas y, sobre todo, el corazón! Todo esto os ha de servir como si fuera el ensayo de lo que habéis de seguir haciendo durante el curso, en la Parroquia, cada vez con mayor intensidad.

Felicito a las Parroquias y Movimientos apostólicos que organizáis estos días de Colonias. Los sacerdotes y monitores sois conscientes del bien que hacen a los muchachos, aunque a los más pequeños les cueste la separación de sus padres y el dinamismo de una vida en la que ya no lo encuentran todo hecho.

Vosotros sabéis cuánto cariño y sabiduría hay que invertir para conseguir que hagan de la necesidad, virtud. Pero una vez que se meten en la vida de la Colonia parece que cambia su manera de ser. También a los padres os hace bien estar unos días separados de vuestros hijos; aprendéis a no sobreprotegerles, cosa que es muy útil para el crecimiento de los hijos:
saber distinguir entre el cuidado necesario hacia ellos y la sobreprotección. A todos os deseo que sea ésta una experiencia creativa, provechosa e inolvidable.

Espero poder disfrutar con todos vosotros algunas horas en la visita que tengo pensado hacer a las diversas Colonias y Campamentos.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.