Por una reforma financiera ética y solidaria

Mons. VivesMons. Joan E. Vives    El papa Francisco ha hablado recientemente ante un grupo de Embajadores y a los Miembros de la Fundación «Centesimus Annus» y ha pedido a los responsables políticos que tengan valor para afrontar una reforma financiera ética, remarcando que la solidaridad no es una limosna social, sino un valor social.

Hay muchos avances, es cierto, que contribuyen al auténtico bienestar de la humanidad. Pero también hay que reconocer que la mayoría de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo siguen viviendo en precariedad cotidiana, con consecuencias funestas. Algunas patologías aumentan, el miedo y la desesperación se apoderan de los corazones de muchos; la alegría de vivir va disminuyendo, la corrupción y la violencia aumentan, la pobreza se vuelve cada vez más impactante. Luchamos mucho por vivir y, a menudo, acabamos viviendo sin dignidad.

La crisis mundial que afecta a las finanzas y la economía pone de relieve sus deformidades, y, sobre todo, la grave falta de una orientación antropológica, y así la persona humana queda reducida a una sola de sus necesidades: el consumo. Y peor aún, el ser humano es considerado hoy como un bien que se puede utilizar y tirar. En este contexto, la solidaridad, el tesoro de los pobres, se considera a menudo contraproducente, contraria a la racionalidad financiera y económica. Mientras que los ingresos de una minoría crecen de manera exponencial, los de la mayoría van disminuyendo. Este desequilibrio proviene de ideologías que promueven la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera, negando de esta manera el derecho de control de los estados, a pesar de estar encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone de forma unilateral y sin remedio posible, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y el crédito alejan a los países de su economía real y a los ciudadanos de su poder adquisitivo objetivo. A todo esto se añade una corrupción tentacular y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. Y el paro galopante priva del derecho al trabajo y de la dignidad de ganarse el pan.

Tras esta actitud se encuentra el rechazo de la ética, el rechazo de Dios. La ética molesta, se la considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder; es vista como una amenaza, porque rechaza la manipulación y el sometimiento de la persona. Y es que la ética lleva a Dios, que está fuera de las categorías del mercado. Dios es considerado por muchos financieros, economistas y políticos, como no manejable, incluso peligroso, ya que llama al hombre a su plena realización y a la superación de todo tipo de esclavitud. La ética permite crear un equilibrio y un orden social más humano, «hay que dar de nuevo su merecida ciudadanía social a la solidaridad» ha dicho el Papa. Y cita a S. Juan Crisóstomo: «No compartir con los pobres los propios bienes es robar y quitar la vida. No son nuestros los bienes que poseemos, sino suyos» (Homilía sobre Lázaro 1,6). Sería conveniente realizar una reforma financiera que fuera ética y, a su vez, que comportara una reforma económica saludable para todos. Y recordó que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promoverlos. Solidaridad desinteresada y retorno a la ética en la realidad económica y financiera. La Iglesia anima a los gobernantes a estar verdaderamente al servicio del bien común de sus pueblos. Son lecciones de convivencia y de fe vivida en la realidad social, que tanto preocupa.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).