Palabras de fe: Raïssa y Jacques Maritain – Leon Bloy (2)

AGUSTINCORTÉSMons. Agustí Cortés    Dónde está Dios, dónde está el ser humano, son dos preguntas que constituyen dos caras de una única cuestión fundamental: ¿cuál es la verdad de la vida? A veces esta cuestión sobreviene con la violencia de un bofetón en la cara, tras constatar un hecho que signifique inhumanidad, degradación, injusticia, sufrimiento, crisis del ser humano. Pero en realidad todos nos la hemos de plantear hoy, para llegar a creer o para tener una fe lúcida, capaz de responder a las interpelaciones de la increencia. La experiencia de Raïssa y Jacques Maritain nos dice que es un buen camino llegar a sentir el límite de la humanidad, lo que “da de sí el ser humano”.

Raïssa es una joven que se ve como estudiante solitaria en medio de la Universidad de la Sorbona. Su soledad no es debida sólo a su falta de comunicación con sus compañeros, sino también a que sus profesores de ciencias y la enseñanza que recibe, contra lo que ella esperaba, no dan respuesta a sus grandes preguntas. Así escribe en su carta “En busca de lo absoluto”:

“Yo sólo busco verdaderamente aquello de que tengo necesidad para justificar la existencia, lo que parece necesario para que la vida no sea una cosa absurda y cruel. Tengo necesidad de la alegría de la inteligencia, de la luz de la certidumbre, de una regla de vida fundada en la verdad sin defecto.”

Su encuentro con Jacques Maritain significó para ella una bocanada de aire fresco, una ventana abierta al mundo. Él la buscó para invitarle a participar en una campaña de protesta por la represión que habían sufrido unos estudiantes socialistas en Rusia. Fue el inicio de una relación decisiva para ambos: un camino de búsqueda en pareja, sazonada por el afecto y la inteligencia, motivada por las mismas inquietudes. “Por primera vez podía hablar de mí misma”, “por primera vez encontré alguien en quien confiar”, dirá ella. Aunque Jacques ya era licenciado en filosofía, seguía también los estudios de ciencias biológicas. El camino que anduvieron juntos, sin embargo, atravesó momentos de profunda oscuridad, soportada únicamente gracias al amor que les sostenía “vivos”.

En efecto, un mediodía de verano se ven repasando y haciendo balance de los años transcurridos en los estudios, constatando el escepticismo que contagiaba el ambiente de la Universidad, observando la situación por la que atravesaba el mundo y el destino de tantas personas justas e inocentes… Y comienzan a sentir, según sus propias palabras

“una profunda decepción del alma que siente el engaño de haber tenido fe en la humanidad, de haber creído en la fuerza triunfante de la verdad y de la justicia, de la bondad y de la piedad, de todo lo que sabemos es el bien”.

Jacques sobre todo conservaba a veces una cierta ilusión en que valía la pena todavía luchar por los pobres. Y ambos aceptaban llevar el sufrimiento “con dignidad”. Pero lo que no podían soportar era que ese sufrimiento, propio y ajeno, fuera absurdo, que todo significara una comedia vacía, “un teatro de lágrimas y de sangre”. Para ser vivida, la vida necesitaba una justificación.

Estaban decididos a ser consecuentes hasta el final. Si seguían adelante, era porque algo les empujaba a dar un crédito a la vida, un crédito ciego y osado. Formalizaron su compromiso matrimonial en medio de un silencio cómplice y elocuente: habían llegado a una comunión tal que ninguno de los dos se entendía ya sin el otro.

El destino aún les tenía preparada una dura prueba. Raïssa estuvo a las puertas de la muerte, salvada en el último momento, víctima de una infección de garganta, que le impedía respirar. Dirá que estaba dispuesta a morir “como un pájaro”, en silencio, sin protestas ni remordimientos. Al fin y al cabo, ¿qué valor tenía su existencia?

† Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
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Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.