Año de la Fe: Peregrinación de católicos chinos a la pila bautismal de San Joaquín Royo

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano     El pasado 28 de Octubre, víspera de la fiesta litúrgica de nuestro único santo turolense, San Joaquín Royo, tuvimos la oportunidad de celebrar uno de los primeros actos del Año de la Fe en nuestra diócesis en su pueblo natal, Hinojosa de Jarque.  Fue un momento propicio para dar gracias a Dios por el testimonio de fe y la entrega de este santo sacerdote dominico que fue martirizado en China en el 1748.

Ya en la Porta Fidei, el Papa Benedicto XVI, nos invitaba a poner nuestros ojos en los mártires como fieles testigos de Dios: “Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había trasformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de sus perseguidores”. (PF nº 13). Es el testimonio de tantos hombres y mujeres que a lo largo de los siglos han hecho suyo el misterio del grano de trigo del que nos habla el propio Jesús en el evangelio: “Os aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere, produce mucho fruto” (Jn. 12, 24).

San Joaquín Royo es uno de esos testigos de la fe, mártir por amor a Jesucristo, que ofreció su vida para llevar el mensaje del amor de Dios hasta la lejana china. Este domingo, 9 de Junio, tendremos la oportunidad de dar gracias a Dios por la fecundidad de aquella entrega, viviendo un gozoso encuentro con algunos católicos chinos que peregrinarán desde Valencia y Zaragoza a nuestra diócesis, y cuyos antepasados fueron engendrados a la fe por nuestro querido San Joaquín Royo. Es un día de acción de gracias a Dios, en este Año de la Fe, que nos permite acogerles y rezar con ellos en la Catedral de Teruel y en Hinojosa de Jarque.  Vienen a dar gracias por el don de la fe recibida, peregrinando a nuestra tierra y visitando la pila bautismal donde fue bautizado San Joaquín y el pueblo que le vio nacer. Con gozo los acogemos en la Santa Iglesia Catedral para celebrar con ellos la Eucaristía, a las 12 de la mañana. Y rezaremos también por la Iglesia en China y por las dificultades que atraviesa en estos momentos.

Creo que la peregrinación de estas comunidades católicas chinas a nuestra diócesis es un gran regalo que nos hace la Providencia, que nos puede servir de estímulo en nuestra acción evangelizadora. Muchas veces las dificultades del presente nos hacen caer en el desánimo y nos restan ímpetu evangelizador. San Joaquín Royo, a semejanza de Jesús, no se dejó vencer por las adversidades y aunque el trágico fin de sus días podría augurar la mayor de las derrotas, hoy podemos ser testigos de los frutos de su entrega generosa que se convierten para nosotros en escuela de confianza en Dios. Al final es Él y solo Él quien hace que nuestras pequeñas aportaciones fructifiquen realmente.

Unámonos todos a esta acción de gracias y pidamos la intercesión de San Joaquín Royo para la Iglesia católica en China, para los peregrinos que nos visitan y para la diócesis de Teruel y Albarracín.

+ Carlos Escribano Subías,

Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.