La hora de la confirmación

Mons Ángel RubioMons. Ángel Rubio     La revitalización de la teología del Espíritu Santo, acerca de su puesto en la Iglesia y en la vida del cristiano; la espiritualidad pentecostal, que ha rescatado un elemento basilar y constituyente de la experiencia cristiana; la conciencia de estar viviendo los tiempos del Espíritu; la fuerza con que el Espíritu Santo, ese “gran desconocido” para tantos y en tantas ocasiones, ha irrumpido en nuestras vidas y en nuestros días, justificarían el replanteamiento de la praxis pastoral de este sacramento de la Confirmación, que la Iglesia siempre ha considerado como “el sacramento del Espíritu”.

La descripción fenomenológica de los hechos reseñados juntamente con los signos y los saludables efectos de la presencia del Espíritu en la Iglesia, es lo que hace afirmar al papa Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi. «Vivimos en la Iglesia un momento privilegiado del Espíritu». O también su afirmación en la alocución al Colegio Cardenalicio en diciembre de 1973: «El soplo oxigenante del Espíritu Santo ha venido a despertar en la Iglesia energías adormecidas, a suscitar carismas durmientes para infundir aquel sentido de vitalidad y alegría que en todas las épocas de la historia define como joven y actual a la Iglesia misma».

La Iglesia tiene necesidad de un Pentecostés permanente. Pero sería un peligro (y creo que a la larga un fracaso) tratar de suscitar un “pentecostalismo” sin eclesiología; es decir, vivir la donación de un don divino sin reconsiderar el signo sacramental en el que se recibe. Esto podría traer, como consecuencia, reducir la función del Espíritu Santo, en el interior de la vida cristiana, a un tema de devoción, al que se atiende con mayor o menor intensidad personal en determinadas ocasiones y, por otra parte, privaría a la Iglesia de una clave o categoría a partir de la cual ella se auto-comprende y que, por otra parte, la estructura en su mismo ser y misión. Nos atreveríamos a decir, por consiguiente, que la hora de la Confirmación ha llegado; institucionalmente, al menos, esta hora ha llegado.

Las instancias más representativas de la Iglesia —el Concilio Vaticano II en la Constitución sobre la Sagrada Liturgia y el papa Pablo VI en la Constitución Apostólica Divinae Cosortium Naturae sobre el sacramento de la Confirmación) presentan una renovación de los signos concretos de esta celebración sacramental para hacerlos más elocuentes y transparentes.

Resta ahora a la teología y a la praxis pastoral encontrar los medios y planteamientos oportunos para hacer fecunda esta hora del Espíritu y verificar, mediante una resituación del sacramento de la Confirmación, esta conciencia de la Iglesia como espacio del Espíritu en el mundo, que haga posible entre nosotros de nuevo el Pentecostés del que están tan necesitadas nuestras pequeñas Iglesias.

La Confirmación no es asunto privado de un individuo, sino compromiso de la comunidad entera. Este aspecto del sacramento, que constituye al mismo tiempo una exigencia para todos los responsables, atraviesa como hilo conductor todos los textos del nuevo rito de la Confirmación.

Precisamente porque toda la comunidad es responsable y participa en el proceso indicado, según su nivel propio, se esfuerza el ritual en determinar el sentido de los distintos ministerios y funciones, tanto dentro como fuera de la celebración. Así, si al Obispo se le considera ministro originario de la confirmación y garante de la comunión eclesial, a los sacerdotes se les valora como responsables de la preparación y concelebrantes, y a los padres y padrinos se les reconoce su función primordial de educadores y su participación privilegiada en el sacramento.

+ Ángel Rubio Castro

 Obispo de Segovia

 

Mons. Ángel Rubio Castro
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Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca. CARGOS PASTORALES Tanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004. El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor. Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.