Corpus Christi – Día de la Caridad 2013

ZornozaBoyRafaelMons. Rafael Zornoza    Queridos amigos:

Celebremos la Solemnidad del Corpus Christi que, como todos sabéis, es el Día de la Caridad. Participemos en la Santa Misa, sigamos al Señor en las procesiones con nuestros cantos y oraciones.

Os invito a participar intensamente, contemplando ante el Cuerpo de Cristo  el amor de Dios en toda su verdad y grandeza.

El pueblo cristiano ha sabido descubrir la profunda relación que existe entre el Cuerpo de Cristo y el amor a los hermanos. Al contemplar el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía recordamos su institución, el momento en que el Señor declara que acepta voluntariamente dar la vida para que tengamos su propia vida, la liberación de nuestras culpas y la salvación. Anticipa de hecho su muerte en la cruz y el triunfo de la resurrección. En el cuerpo entregado del Señor y en la sangre derramada se hace patente el amor infinito de Dios, que, en su Hijo Jesucristo, se entrega por amor a los hombres. Cada vez que le adoramos o le recibimos con fe nos revela su amor, nos invita a la entrega y al servicio de dar la vida por los demás y nos orienta siempre al amor de todos los necesitados.

En el día del Corpus nos situamos en esa relación profunda y significativa que existe entre la fe y la caridad y que cada cristiano puede percibir. El Cuerpo de Cristo se adentra en nuestras calles y plazas como queriendo llegar a cada casa, llamar a cada puerta, remediar cada necesidad, consolar, alentar, fortalecer. Y nosotros le adoramos con cantos, oraciones y alabanzas. Pero, la celebración de la Eucaristía nos abre necesariamente al amor y al servicio a los hermanos, pues en la Eucaristía está la fuente de la caridad. El Señor nos ha mostrado que el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables para siempre.

Nada tan propio de la fe como hacer que se manifieste en el amor. La caridad, por otra parte, necesita la autenticidad de la fe, la fuerza de la fe. Hemos de vivir, por tanto, la Solemnidad del Corpus Christi conscientes de que “la fe que actúa por el amor se convierte en un nuevo criterio de pensamiento y de acción que cambia toda la vida del hombre” (Benedicto XVI). Comprendo que el amor infinito de Dios es una locura de amor que rompe nuestros esquemas y previsiones, pero, precisamente por eso, nos invita a la conversión, a la confesión, a quitar obstáculos para que transforme nuestras vidas y nuestras costumbres. Por eso la Eucaristía es el fermento de la solidaridad del mundo.

Cáritas, que este año ha ayudado con casi dos millones de euros a personas y familias necesitadas, nos invita este año a asumir este estilo de vida: “Vivir sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir”. Seguramente este nos parecerá un estilo muy humano, que realmente puede ser compartido por todos los hombres y mujeres que quieren vivir en solidaridad con los demás. Sin embargo, este modo de vivir que se propone. Los cristianos lo vemos como un modo de vida evangélico en el que el modelo es Cristo y en el que las actitudes hacia los demás son las de Cristo.

Vive como cristiano, identificado por el amor que te lleva a compartir, a pensar en el bien del otro, a desvivirte por el prójimo. No te olvides de mirar a los que están en paro, a los que apenas si pueden comer, a quienes tienen ahora que pedir, a los amenazados por los desahucios y se van a quedar sin hogar. Abre tus ojos a las necesidades de cuantos te rodean, que están muy cerca, a sus problemas. Tu ayuda es inestimable. Dios que ve en lo escondido te lo recompensará con creces. Que el nos necesite no se sienta desamparado. Ayuda a Cáritas, comparte tus bienes aunque sean escasos, y la caridad será tus ojos y tus manos.

Finalmente, quiero invitar a todos a adherirse a la propuesta del santo Padre el Papa Francisco que quiere que se rece ante el Santísimo Sacramento este domingo en todas las catedrales de 5 a 6 de la tarde. Quiere que oremos por la Iglesia para que sea más santa y que los cristianos seamos expresión del amor y la misericordia del Señor y, además, por cuantos sufren en su dignidad por cualquier modo de esclavitud en su trabajo o  con sus vida, por las víctimas de las guerra y la violencia o cualquier marginación. Con cuanto acierto nos hace mirar y amar con la mirada y la caridad de Nuestro Señor, caldeándonos el corazón junto al horno de su amor, el Sacramento del Altar. Así lo haremos con docilidad y convicción. 

Con todo mi afecto. 

+ Rafael Zornoza Boy,

Obispo de Cádiz y Ceuta

 

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.