CORPUS 2013

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas   Celebramos la fiesta del Corpus, del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. 

Algunos hechos que muestran la importancia de la Eucaristía para la vida cristiana. 

–         La primera parroquia del lugar donde nací estaba situada en lo alto de una montaña. Allí vivía el párroco, se celebraba la Misa dominical, las exequias y se administraban los sacramentos. Mi abuelo me explicaba que el suyo, para ir a Misa los domingos, andaba una hora a la ida y otra a la vuelta. Además, si quería comulgar, debía estar en ayunas. Lo mismo hacían muchos feligreses, residentes en masías apartadas. Y añadía que eran muchos los que iban a Misa cada domingo. Es cierto que la familia, especialmente pensando en los mayores y los niños, viajaban en carro o en tartana. Hoy diríamos que lo tenían difícil, pero que no por ello dejaban de ir.

–         Algo parecido he podido constatar en nuestra diócesis al realizar las visitas pastorales. Para ir a Misa debía hacerse un recorrido, no siempre corto, que significaba un esfuerzo, especialmente en las parroquias rurales.

–         El ejemplo del arzobispo vietnamita Van Thuan, encarcelado en Vietnam el año 1975. El Papa  Juan Pablo II quedó tan impresionado por su testimonio que le encargó los ejercicios espirituales del año 2000. Prisionero a 1.500 kms. de su diócesis, siempre que le era posible, y conseguía un poco de pan i de vino, celebraba a escondidas la Eucaristía con algunos cristianos, conscientes del peligro que corrían en caso de ser descubiertos. Él mismo explicaba que era tanta la necesidad que sentían que hubieran hecho todo lo posible para celebrarla. Estaban dispuestos a todo.

–        Una parroquia organiza una excursión de fin de semana. Un feligrés tras verificar el programa le dice al párroco que no irá ya que no habrá tiempo para asistir a Misa el domingo. El párroco le dice: “Por un día no pasa nada”. Al contrario, en ciertas excursiones parroquiales la celebración de la Misa se ha hecho en hoteles, en áreas de descanso de la autopista…

–        Algunos de vosotros recordaréis aquella expresión que por desgracia hizo fortuna entre ciertos grupos de cristianos:  “Para ser bueno y hacer el bien no es necesario ir a Misa”. Pero la cuestión es: ¿Se puede ser cristiano, es decir, vivir en Cristo y a semejanza suya sin estar en comunión, sin la Eucaristía? 

La fiesta del Corpus da respuesta a tal pregunta. Una respuesta gozosa, la de una fiesta en la que se pisan calles y plazas cubiertas de alfombras florales, con bailes populares, se celebra la Misa y se expone la hostia consagrada a la veneración popular. 

Corpus nos recuerda que sin la Eucaristía la vida cristiana padece anemia, y la anemia en la vida cristiana únicamente puede curarse comiendo el pan de la vida, participando de la Eucaristía. 

Nosotros, a lo largo del camino de la vida hacia la tierra prometida, hacia la salvación definitiva, con frecuencia un camino difícil, también necesitamos ser alimentados con el mismo Cristo, Pan de Vida de los caminantes.

Participar de la Misa y recibir el Cuerpo de Cristo, comulgar con Él, no es únicamente un acto de devoción. Es una cuestión de supervivencia, del todo necesaria para seguir nuestro camino cristiano si queremos vivir anticipadamente la salvación que Dios nos ofrece, si queremos tener fuerzas para continuar, y si queremos afrontar las dificultades con esperanza. 

Recibir el pan de la Eucaristía tiene mucha importancia para vivir. Así pues,  solo hay una respuesta: para vivir de acuerdo con Jesús, para estar unidos a Él, para que su vida pase por la nuestra, significa vivir según sus actitudes, sentimientos, valores… Para dar fruto, es necesario ir a Misa.

Alguien puede pensar: así pues los que no vamos a Misa no podemos…  Yo no debo juzgar a nadie, pero si que he de dar testimonio de la propuesta del mismo Señor Jesús, y de la convicción  de la Iglesia de convertir la Misa en obligación para los domingos y otras fiestas, precisamente para no olvidar tal testimonio. 

Además, toda celebración de la Eucaristía, pese a que únicamente la celebre el sacerdote o con unas pocas personas, es plegaria y don para todo el pueblo, incluso para quienes no están presentes físicamente. Ahora bien, esta realidad no exime de la responsabilidad de cada uno de los bautizados ante Dios y de los otros hermanos cristianos. 

Las puertas de las iglesias están abiertas y la mesa servida esperándonos. 

También la reserva del Cuerpo de Cristo en el sagrario es una invitación a estar un rato con Él. 

Nos lo recuerda la fiesta del Corpus. 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 424 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.