El que ama, comparte

Tui-vigo Obispo Luis QuinteiroMons. Luis Quinteiro    Uno de los libros más hermosos y profundos que he disfrutado en mi vida ha sido uno de Hans Urs von Balthasar que en alemán lleva por título Nurdie Liebe ist glauhaft. Al español se ha traducido como Sólo el Amor esdigno de fe. En él el autor trata de desarrollar los caminos por los que loshombres hemos buscado y seguimos buscando a Dios en nuestra vida y en nuestro pensamiento. El hombre se ha servido de la naturaleza y del cosmos para buscar a Dios. En los tiempos modernos, en cambio, se ha privilegiado la vía de la interioridad, de la consciencia personal, para acceder a la existencia y al ser de Dios. Ninguno de estos caminos es concluyente en sí mismo porque en realidad la fe cristiana no es el resultado puro de una búsqueda del ser humano sino la respuesta a una entrega de Dios. Uno no cree en un ser que se ha descubierto como fruto de una búsqueda personal. La fe es una respuesta a quien te ha buscado
primero, desde siempre. Por eso, dice Balthasar, sólo el Amor, sólo Dios
Amor, es el que hace creíble nuestra fe: “El que no ama no conoce a Dios,
porque Dios es Amor” ( 1 Jn 4,8 ).

El mandato del amor es el corazón del mensaje de Jesús. Pero la raíz y el
fundamento último del mandamiento del amor de Jesús es que Dios mismo
es Amor. Jesús es el don supremo de Dios al mundo y Jesucristo, Hijo de
Dios, es el Dios Amor hecho carne.

Los cristianos somos invitados por Jesús a ser instrumentos y transmisores
del amor de Dios al mundo como Él lo fue : “ Que os améis los unos a los
otros, como yo os he amado”( Jn 13,34). Si el amor de Jesucristo a los
hombres fue hasta las últimas consecuencias, el amor de los cristianos no
puede ser de otra índole. Amar para un cristiano significa dar la vida por el
hermano, si ello fuera necesario, y, en cualquier caso, el que ama no puede
permanecer nunca indiferente a la suerte del hermano que tiene al lado.
Jesús nos dijo que al final de la vida seremos examinados de nuestras
actitudes hacia los hermanos necesitados : “ Venid, benditos de mi
Padre…….porque tuve hambre, y me distéis de comer; tuve sed, y me
distéis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me
vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme; o
apartaos de mi, malditos,…porque tuve hambre, y no me disteis de comer;
tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba
desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis; o
apartaos de mi, malditos,…porque tuve hambre, y no me disteis de comer;
tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba
desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis “
( Mt 25,34-43).

Los primeros cristianos entendieron perfectamente la centralidad del amor
fraterno en la vida cristiana. El testimonio de los Hechos de los Apóstoles
es contundente a este respecto. El mensaje cristiano del amor fraterno no es
un testamento de Jesús en el que la Iglesia fue ahondando con el paso del
tiempo y de cuyo compromiso fue tomando conciencia a medida que se iba
insertando en la historia. Muy al contrario, cuando la Iglesia quiere
descubrir hoy su misión en la historia tiene que volver sus ojos a la radical
novedad que en el mundo antiguo supuso la fe cristiana. De esa novedad
tuvo plena conciencia la Iglesia primitiva. Nunca dejará de sorprendernos
la clarividencia con la que el Apóstol San Juan habla de la caridad y de su
inseparable vinculación con la fe: “ Si alguno dice : Amo a Dios, y
aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a
quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve” ( 1 Jn 4, 20).

La Iglesia siempre ha sentido la caridad como su urgencia primera y
nuestra Diócesis tiene que encontrar de nuevo en el ejercicio de la caridad
la primera de sus tareas. En este sentido, es admirable el trabajo que viene
desarrollando nuestra Caritas diocesana. Soy testigo muy directo del
compromiso lúcido y abnegado de personas que a través de Caritas
diocesana hacen posible que la esperanza no se apague en muchos de
nuestros hogares ni en el corazón de tantas personas duramente golpeadas
por la crisis que estamos sufriendo.

Dentro de unos días celebraremos la Fiesta del Corpus Christi, “Día de la
Caridad”. Y Caritas Diocesana llama una vez más a nuestras puertas para
decirnos que si de verdad amamos a nuestros hermanos, tenemos que
compartir. En los momentos difíciles sólo hay una salida: repartir.

+ Luís Quinteiro
Obispo Tui-Vigo

Mons. Luis Quinteiro
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Don Luis Quinteiro Fiuza, nace en Sabrexo (Vila de Cruces-Pontevedra) en el año 1947. Ingresa en el Seminario Menor de Belvís de Santiago de Compostela en 1958. Unos años después, en 1966, siendo seminarista mayor, comienza sus estudios teológicos en la Pontificia Universidad de Comillas (Santander) y, trasladada esta universidad a Madrid, obtiene el grado de Licenciado en Teología y realiza los cursos de doctorado. En Junio de 1971 es ordenado presbítero en Madrid, en la Iglesia de I.C.A.I. de los Padres Jesuitas. En 1978 va a Roma para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante esta estancia en la Ciudad Eterna, se especializa en Filosofía Contemporánea y realiza varios cursos y seminarios sobre el estudio y pensamiento de Karl Marx En 1981 asiste en Alemania a unos cursos da Hochschule für Philosophie de Munich. Es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidade Gregoriana de Roma, con una tesis sobre el Realismo Transcendental, en la que obtiene la cualificación de Summa cum laude. En su diócesis de origen ha desarrollado una intensa labor pastoral e intelectual: coadjutor de la Parroquia de San Juan, Director de la Residencia Universitaria “Burgo de las Naciones”, Formador y Profesor del Seminario Menor y Capellán de de la Residencia Universitaria “Padre Míguez” de las religiosas Calasancias de la Divina Pastora. En el año 1982 es nombrado Profesor del Instituto Teológico Compostelano y director del Centro de Formación Teológica de Seglares de la Archidiócesis. En el año 1992 será Director del Instituto Teológico Compostelano y en 1997, Rector del Seminario Mayor de Santiago de Compostela. En 1999 el Papa Juan Pablo II le nombra Obispo titular de Fuerteventura y Auxiliar de Santiago de Compostela, siendo ordenado el 19 de junio siguiente. Su lema episcopal “Beati Misericordes” (Mt 5,7), recoge una de las Bienaventuranzas, en la cual el Señor invita a sus discípulos a recorrer el camino de la misericordia que tiene su punto de partida en la misericordia de Dios manifestada en su Hijo Jesucristo. En el año 2002 se le designa Obispo de Ourense, diócesis en la que ha permanecido siete años. Pertenece en la Conferencia Episcopal Española a la Comisión Episcopal de la Doctrina de la Fe y a la de Migraciones; siendo en esta última el Obispo Promotor del Apostolado del Mar. El 28 de enero del presente año se hizo público su nombramiento como Obispo de Tui-Vigo. En la Santa Iglesia Catedral de Tui, toma posesión el día 24 de abril de 2010; y en el día siguiente realiza la entrada en la Con-Catedral de Vigo.