Adorar en espíritu y en verdad

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris   La Eucaristía es el sacramento de la presencia real y verdadera del cuerpo entregado y la sangre derramada de Cristo (Lc 22,19-20) y en ella celebramos el amor extremo de aquél que, quitándose el manto y tomando la toalla del servicio, lava los pies de los discípulos (Jn 13,1-20). La celebración del Corpus Christi es una inmejorable oportunidad para verificar, personalmente y en comunidad, de qué manera vivimos en el día a día aquella exclamación de Jesús pidiendo «adoradores en espíritu y en verdad».

Y en esta Fiesta de la Caridad, constatando bajo el misterio luminoso de la Eucaristía las circunstancias que nos rodean, es ineludible sentirse urgidos a salir al encuentro de los más débiles. Hay que contemplar y reconocer a Jesucristo en el Santísimo Sacramento y también en los hermanos necesitados (hambrientos, sedientos, desnudos, enfermos, prisioneros, forasteros…), como nos pide el capítulo 25 del evangelio de Mateo. «Sobre esta página -decía el Beato Juan Pablo II-, la Iglesia comprueba su fidelidad de Esposa de Cristo, no menos que sobre el ámbito de la ortodoxia» (cfr. NMI 49). Y es inapelable el conocido comentario homilético de san Juan Crisóstomo: «¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies pues cuando lo encuentres desnudo en los pobres, ni lo honres aquí en el templo con lienzos de seda si al salir lo abandonas en su frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: ‘esto es mi cuerpo’ y, con su palabra llevó a realidad lo que decía, afirmó también: «tuve hambre y no me disteis comida’… ¿De qué serviría adornar la mesa de Cristo con vasos de oro, si el mismo Cristo muere de hambre? Da primero de comer al hambriento y luego, con lo que sobra, adornarás la mesa de Cristo».

Los verdaderos adoradores en espíritu y en verdad, movidos por el descubrimiento del anonadamiento solidario de Jesús (condescendencia divina), tienen muy presente que Él educó a los suyos para que ocuparan el último lugar como servidores (Lc 22, 26-27). Por ello, tenemos que desarrollar este mismo dinamismo que impulsa a actualizar los sentimientos y acciones de Jesús que compartió mesa y amistad con publicanos y pecadores y defendió a los más frágiles (Mt, 13-15; Lc 7, 36-50; Jn 8, 1-11), que admiró la fe de paganos y proscritos por la religión oficial (Mt 8, 5-13; 15, 21-28; Jn 4, 1ss) y la generosidad de los pobres (Mc 12, 41 -44, 14, 3-9) y, de muchas maneras, dejó claro que los últimos serán los primeros en el reino de Dios.

Recordemos y meditemos las muchas llamadas que encontramos en la Biblia a rehacer las situaciones que tantas veces son un impedimento para que vaya haciéndose cada día más realidad el proyecto de Dios de ese mundo nuevo donde habite la justicia.

Cuantos en el Día de Corpus honramos de manera especial el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo muerto y resucitado debemos sentirnos urgidos a avanzar, con alegría y decisión, por el camino de la solidaridad y de la comunión con aquellos que las Sagradas Escrituras llaman «huérfanos, viudas y extranjeros» y que representan el mundo de los excluidos que la sociedad priva de compartir los bienes que Dios ha dado para todos.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Pirirs Frígola, Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.