El Obispo García Burillo anima a los abulenses a visitar Las Edades del Hombre en Arévalo

Mons. Jesús García BurilloArévalo: La via pulchritudinis

Queridos abulenses:

El pasado 21 de mayo se inauguraba en Arévalo la 18º edición de Las Edades del Hombre. En esta ocasión, la exposición lleva por título “Credo”. Dentro de este Año de la fe que estamos viviendo, “Credo” es una magnífica oportunidad para seguir profundizando en nuestro camino creyente, a la vez que puede ser un primer anuncio hacia la fe para quienes no son cristianos o quizás se alejaron de la vida cristiana. A través del arte y de la belleza estética de importantes y significativas obras religiosas de nuestra tierra podremos encontrarnos con la confesión sencilla pero elocuente de quienes han sabido expresar su fe y comunicar el misterio de Dios.

Este marco que nos ofrece “Credo” y el Año de la fe nos permite continuar reflexionando sobre las raíces de nuestro ser creyentes y de las expresiones de la fe. En esta línea, os propongo que reflexionemos sobre la via pulchritudinis: la contemplación de la belleza como un camino que nos lleva a Dios, suprema belleza, o también como un preámbulo de la fe.

El reto crucial del nuevo milenio es el de transmitir la fe en el corazón de la cultura. Nuestra cultura actual está impregnada de una visión materialista y atea, que no favorece la fe. Muchas son las personas que viven sin Dios o viven con una fe poco enraizada en su realidad concreta. En muchos países de antigua cristiandad, los cristianos practicantes no constituyen una mayoría, como en el pasado reciente. Pero, a pesar de ello, hay signos crecientes de esperanza, porque en el corazón del hombre sigue latente la búsqueda de Dios.

Ante este hecho, la via pulchritudinis se presenta como un itinerario privilegiado tanto para los que viven y expresan su fe, como para aquellos que no la tienen pero se dejan mover interiormente por la belleza. Partiendo de la experiencia sencilla del encuentro con lo bello -que suscita la admiración, el asombro, la contemplación-, la vía de la belleza puede abrir el camino a la búsqueda de Dios y orientarla. Asimismo, es capaz de disponer el corazón y el espíritu para el encuentro con Cristo, que es la Hermosura, que es la Santidad encarnada y ofrecida por Dios a los hombres para su salvación. Esta Hermosura invita a los buscadores insaciables del amor, la bondad, la verdad y lo bello, a elevar el corazón a la Belleza eterna y a descubrir al Dios Santo, al autor de toda belleza.

La belleza está íntimamente unida a la verdad, la bondad y el amor. Lo bello no puede ser reducido al simple placer de los sentidos: esto sería despojarlo de su valor supremo, trascendente. Aunque, siempre dependiente de la subjetividad humana que puede reducirla a un esteticismo efímero, la belleza tiene esa capacidad de abrir lo más íntimo y profundo del corazón humano. La via pulchritudinis nos propone la belleza como medio que permite transmitir la fe, gracias a su capacidad de tocar el corazón de las personas y de expresar el misterio de Dios.

La via pulchritudinis es, en el fondo, una vía de la verdad (veritas), camino por el cual el hombre llega a descubrir la bondad (bonitas) de Dios, fuente de belleza, verdad y bondad. La belleza irradia un cierto poder de atracción; es una epifanía, y se manifiesta expresando una claridad interna. La belleza indica una cierta armonía, integridad y perfección, expresa lo deseable, el esplendor y la búsqueda de una perfección que se manifiesta. Por eso, dice Santo Tomás, que la belleza presenta una cierta similitud con lo que es el propio Hijo.

Queridos diocesanos, a todos os invito a visitar la exposición “Credo” para redescubrir lo hermoso, como un camino que nos lleva a abrir el corazón a Dios, que sale a nuestro encuentro en todas las cosas bellas, llenas de verdad y de bondad.

Os doy mi bendición.

+Jesús García Burillo

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