Santísima Trinidad 2013. ¡Yo creo en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo!

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas    En este Año de la Fe, todos, además de confesar la fe, hemos de preguntarnos en qué Dios creemos. En la fiesta de la Santísima Trinidad podemos intentar prestar atención a la pregunta y comprender mejor la acción de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y en la nuestra.

Pese a que no parezca obvio desde la vida, la gran cuestión de hoy en día y de siempre es la cuestión de Dios, porque es la pregunta sobre el verdadero sentido de la vida, su origen, el destino y la salvación. En definitiva, es la pregunta sobre la humanidad, su existencia y su futuro. Sin embargo, la gran cuestión es como el misterio de Dios puede llegar a ser Buena Noticia –Evangelio- para nuestra sociedad, es decir, algo nuevo y bueno para los hombres y mujeres de hoy y de todos los tiempos. ¿Qué ha de pasar para que Dios pueda ser experimentado como Buena Noticia? 

A los que todo lo someten a la razón, a demostraciones verificables por la técnica, utilizar este criterio puede proporcionarles una mala jugada. Pueden pensar que lo que no entienden, no manipulan o no demuestran no es importante para la vida. 

Otros, mayores y jóvenes, se preguntan por qué creer en Dios. ¿Creer en Dios cambia nuestra vida? Puede que la respuesta sea: “No lo necesito, no es importante”. 

Pensemos que en Europa el entorno desde el cual se plantea la cuestión de Dios no es el de una sociedad pagana, sino el de una sociedad que está de vuelta del cristianismo. La indiferencia religiosa actual se ha producido de forma posterior al contacto con el cristianismo. Para muchas personas Dios ya no es novedad, sino un discurso sin incidencia alguna en su vida. Más todavía, muchos no guardan un buen recuerdo de su experiencia religiosa: el Dios que han conocido no ha sido liberador, fuerza y alegría para vivir, fuente que da sentido y esperanza, sino que se trata de alguien que hace la vida más dura y difícil de lo que ya es. 

Para las nuevas generaciones la experiencia de Dios ha sido nula.

Por ello la cuestión de Dios es una cuestión abierta. Si estamos atentos a la vida, a las manifestaciones religiosas de muchas personas, al fenómeno de la atracción de algunas religiones orientales, a la búsqueda de algún tipo de espiritualidad, a la literatura, al cine… descubriremos que hay deseo por la búsqueda de Dios. 

La vida de toda persona sigue siendo un misterio lleno de interrogantes que tarde o temprano llevan a preguntarse por Dios. La búsqueda de la felicidad, la pregunta por el destino de cada cual, por el sentido de la vida, por el amor, por la realización personal… puede que muchos no busquen la respuesta, pero la pregunta sigue viva y punzante, especialmente en los momentos en que constatamos la fragilidad y las limitaciones humanas.

Pero, ¿de qué Dios debemos hablar y testimoniar? 

Con frecuencia hablamos de Dios o pensamos en Él, pero no en el Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y utilizamos expresiones tales como: “Alguna cosa debe haber…”, “Dios me ha hecho una mala pasada”, “Si, eso de Dios ya sé de que va”, “Paciencia, así lo quiere Dios”… Pensamos que ya lo sabemos todo de Dios, pero con frecuencia formándonos falsas imágenes. 

Puede sucedernos que no sepamos qué decir de Dios por falta de experiencia, y lo que hagamos sea presentar aquellos valores evangélicos más comprensibles… 

Algunas dificultades pueden deberse a  que posiblemente no acabamos de conocer el Dios de Jesús. Pero Jesús proclama la Buena Notícia de Dios. ¿Quién es nuestro Dios? 

La fiesta de la Trinidad proclama que Dios nos ha abierto su libro. Dios se nos ha dado a conocer como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios Trinidad. Un solo Dios en Comunión. No se trata de ofrecer una lección de teología, pero si de descubrir su presencia y acción en nuestra vida. 

La Trinidad en nuestra vida. Nuestra vida desde el inicio hasta el final está marcada por Dios Trinidad. 

Fuimos bautizados mediante el signo del Padre del Hijo y del Espíritu Santo,  cubiertos por su amor. 

Cuando hacemos la señal de la cruz sobre nosotros mismos invocando a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, signamos nuestros días, noches, alegrías, ilusiones, trabajos, el inicio de un viaje, la mesa que vamos a compartir… Estamos recordando que Dios impregna nuestra vida concreta. 

Bueno será que sigamos con la costumbre de santiguarnos al salir de casa, al levantarnos, al acostarnos, antes de las comidas, al iniciar un viaje, y que cuando llegue nuestro último momento nosotros o alguien nos haga la señal de la cruz en la frente. De Dios venimos y a Dios vamos. 

La liturgia de la Iglesia es plenamente trinitaria, desde el inicio de todas las plegarias, hasta la bendición final. 

Nuestro Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, comunión de personas, está siempre presente y actuando en nuestra vida. 

Podemos referirnos al misterio de Dios, pero no de un Dios desconocido, sino de un Dios que se nos ha dado a conocer porque nos ama. Jesús lo vive, lo enseña y lo testifica con su propia vida. La Buena Nueva. 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 424 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.