Piedras vivas en el corazón de la Iglesia

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris    Quiero hacer una llamada a reconocer, amar y agradecer lo que representan los consagrados por vocación en la vida contemplativa y todo su rico patrimonio espiritual. Y lo hago en comunión con la Iglesia universal el domingo de la Trinidad Santa, cuando «contemplamos» el Dios-hogar, el Dios-familia, el Dios-comunidad, el Dios-amor…

Una gran orante del siglo XX, escribe: «En el diálogo silencioso del corazón con Dios se preparan las piedras vivas de las que está construido el reino de Dios. (…) La entrega de amor incondicional a Dios y la respuesta divina son la exaltación más grande que puede conseguir un corazón humano… Las almas que lo han conseguido constituyen verdaderamente el corazón de la Iglesia… Escondidas con Cristo en Dios no pueden sino transmitir a los demás corazones el amor divino del cual están llenas, y de esta manera cooperan en el perfeccionamiento de todos…» (Edith Stein).

Sabemos que el amor del cristiano, antes que un mandamiento, es una respuesta al don del amor de Dios que hemos experimentado. Ser cristiano es comunicar el amor que se nos da, que nos llena gratuitamente y nos desborda. Y creer es encontrarse con Él y con su don y sentirse provocados necesariamente a dar a los demás, porque «el Amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables, son un único mandamiento… ambos vienen del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero».

Hay que pedir al Señor el don de saber distinguir el amor verdadero del amor que se puede falsificar, que se puede fingir y degradar, porque todo amor falso tiene fecha de caducidad.

El amor verdadero es como la sal, la levadura, el pan, el agua, el fuego… Son imágenes evangélicas que expresan una misma realidad: que el que ama de esta manera está destinado a desaparecer para que otros crezcan, se refuercen, cambien. El amor verdadero es ‘atarse’ o ‘entregarse’ de este modo con un acto de libertad. La auténtica libertad nace allí donde uno es capaz de tomar una decisión así y sin ninguna necesidad u obligación.

Esta ha sido la experiencia pascual de Jesús que se entrega por puro amor (atándose incondicionalmente a nuestra humanidad) y éste es el camino para un seguimiento evangélico. Nos ha de conmover y atraer la grandeza y la gratuidad de un amor así. Es un amor que conlleva la alegría de la donación, la renuncia y la generosidad hasta la oblación de la propia vida.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.