Visitamos al Papa Francisco

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach    Después de la Pascua florida celebramos la Pascua granada. El día de Pentecostés se cumplió la promesa de Jesús: los apóstoles recibieron el don del Espíritu Santo. La venida del Espíritu Santo significa la transferencia que Jesús hace de su Espíritu y de su misión a la Iglesia, que comienza su expansión el día de Pentecostés.

Jesús resucitado se apareció a los apóstoles y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”. Y de esta manera se fue realizando la obra de la salvación de Jesucristo en todas partes y para siempre. El Concilio Vaticano II nos recuerda que “el Espíritu Santo unifica a toda la Iglesia en la comunión y en el misterio, la enriquece con sus dones jerárquicos y carismáticos, vivificando, como si fuese su alma, a las instituciones eclesiásticas y haciendo presente en el corazón de los fieles el mismo espíritu misionero que impulsó Jesucristo en persona”.

El Espíritu vivifica a la Iglesia, la rejuvenece y la prepara para la misión, abierta siempre a renovarse y a adaptarse a las necesidades de cada tiempo con el fin de responder a los signos de los tiempos. San Agustín afirmaba que “lo que es el alma para el cuerpo, lo es el Espíritu Santo para el cuerpo de Cristo que es la Iglesia”.Y añadía: “El Espíritu Santo realiza en toda la Iglesia aquello que el alma realiza en todos los miembros del cuerpo”.

El Espíritu Santo es el principio vital de la Iglesia. Él renueva constantemente al Pueblo de Dios. Él suscita siempre nuevos frutos en las comunidades cristianas y nuevas respuestas a los retos actuales. Él hace que la Iglesia sea, en cada momento y en cada lugar, un signo claro y eficaz del amor de Dios a todos. Sin la acción interior del Espíritu, que abre los corazones a Jesucristo y a su Evangelio, no puede llevarse a cabo una evangelización eficaz. Esto es especialmente urgente que lo vivamos en este Año de la Fe que estamos celebrando.

Benedicto XVI, en la carta que publicó para la celebración del Año de la Fe, nos invitaba a anunciar a todos sin temor la propia fe y nos recordaba que “es el don del Espíritu Santo el que nos hace capaces de realizar la misión y fortalece nuestro testimonio, haciéndolo franco y valeroso”. 

 Nuestra archidiócesis vive este Pentecostés peregrinando a Roma, donde visitaremos al nuevo papa Francisco. De esta manera, celebraremos también el Año de la Fe, rezando el Credo en la basílica de San Pedro, ante el sepulcro del primero de los Apóstoles de Jesús. El número de personas que viviremos esta peregrinación ya se completó hace unos meses, pero pido a todos los diocesanos que se quieran unir a los peregrinos en espíritu y haciendo también una profesión del símbolo de la fe, como nos pidió Benedicto XVI y ahora nos pide el nuevo Santo Padre. 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.