El apostolado de los laicos

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris    Pentecostés es una buena ocasión para agradecer la presencia y participación del laicado en la vida de la Iglesia, a pesar de la insatisfacción que tantos y tantas manifiestan. Seríamos ciegos si negáramos que queda todavía mucho camino para ver atendidas las intuiciones conciliares sobre el deber y el derecho de los laicos derivados de su unión sacramental con Cristo Cabeza (por el Bautismo y la Confirmación). Ya os he dicho alguna vez que conocemos la letra pero nos falta «la música»… No acabamos de saber cómo hacerlo pero, gracias a Dios, vamos avanzando.

Hay abundantes testimonios aislados, pero hay que seguir promoviendo experiencias de complementariedad eclesial entre grupos y sectores. A esto nos están ayudando los encuentros de las Áreas de pastoral y también las experiencias ínterparroquiales que habría que multiplicar. También debemos encontrar la mejor manera de hacer el puente entre la pastoral territorial (en parroquias y arciprestazgos) y el servicio de las Delegaciones, como intentamos discernir en la Asamblea Diocesana.

Por otro lado, a todos nos gustaría oír más voces y leer más opiniones de personas y grupos de laicos a la hora de tratar problemas sociales y culturales, iluminando los mismos desde el Evangelio. Esto no quiere decir que los Pastores callen, pero creo que los seglares católicos deben tener más presencia pública. Una presencia que hoy debe ser claramente confesional y sin ambigüedades (preferentemente ‘eclesial’, comunitaria…), encarnándose en algún tipo de mediaciones, siempre como levadura en la masa y sin fundamentalismos ni imposiciones, creando espacios en los que sea posible intervenir como ciudadanos y creyentes, opinando y actuando, desde la fe, en «todos» los ámbitos de la vida. La Vocación cristiana es esencial y radicalmente ‘misionera’ y cada bautizado, miembro de pleno derecho del Pueblo de Dios, es ‘enviado’ al mundo a anunciar de palabra y de obra el evangelio de Jesús.

Quizás haya muchas explicaciones para el cansancio de algunos fieles cristianos laicos que han decidido mirar hacia otro lado desistiendo de esperar una renovación de la Iglesia que no acaba de llegar. A todos nos duele, pero el Papa Francisco nos recordaba el pasado Domingo de Ramos: «No seáis nunca hombres y mujeres tristes. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nunca estamos solos, tampoco en los momentos difíciles cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables. Seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: ahí reside nuestra alegría y la esperanza que debemos llevar a este mundo nuestro. Llevemos a todos la alegría de la fe».

Entre todos, y apoyando a los que lo intentamos -desde dentro y con infidelidades- os animo a ser «presencia de Iglesia en el mundo», con humildad pero también con determinación firme y comprometida.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.