El primer año de nuestro Plan Diocesano de Pastoral

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano     El mes de Octubre se presentó el Plan Diocesano de Pastoral para el trienio 2012-2015. Estamos llegando al final del primer curso del mismo, en que nos invitaba a trabajar con más intensidad el primer anuncio del evangelio, a madurar los procesos de iniciación cristiana y a vivir solidariamente ante los problemas de la crisis económica. A lo largo del año se han sucedido algunas iniciativas en nuestras parroquias y comunidades para dar cumplimiento a las propuestas establecidas.

Es mucho el trabajo ordinario que los sacerdotes, catequistas y agentes de pastoral realizan habitualmente a lo largo del año. El Plan diocesano de Pastoral intenta potenciar esta ingente labor que ya se realiza, subrayando algunos aspectos y prioridades que, después de la reflexión que tuvo lugar el curso pasado en toda la diócesis, se presentaron como importantes con la idea de dar algunos pasos coordinados para avanzar en esas cuestiones.

Con motivo de la presentación del Plan se proponía una metodología que contemplaba la acogida, ejecución y evaluación del mismo. En el fondo, se trataba de una invitación a concretar algunas acciones conforme a los objetivos marcados, aunque sean muy sencillas, en los distintos ámbitos de la pastoral diocesana: parroquias, delegaciones, arciprestazgos, comunidades religiosas, movimientos y asociaciones, colegios etc. Ahora, sería interesante revisar nuestra tarea pastoral para constatar si, después de estos meses, hemos realizado algún esfuerzo, por pequeño que sea, para renovar nuestra acción evangelizadora en nuestras comunidades.

Algunas iniciativas han sido recogidas por la Comisión de seguimiento del Plan Diocesano, formada por miembros del Consejo diocesano de Pastoral y del Consejo presbiteral, fruto de las contestaciones recibidas a la encuesta que se envío con tal fin. Hay lugares en los que se está trabajando, en ocasiones con generosidad y originalidad, pero creo que sería interesante llegar a más, no dejarnos vencer por el desánimo y buscar caminos que nos permitan profundizar en los retos que nos plantea la evangelización de nuestra tierra en estos momentos. Al final la pregunta surge: ¿estamos haciendo, de verdad, todo lo que está en nuestras manos, a pesar de las dificultades reales que existen?

El objetivo de este primer año era amplio y ambicioso. Algunas cuestiones trascienden la vida de las parroquias y entran en el ámbito diocesano. En ese sentido, se han puesto en marcha la comisión diocesana para la preparación de un directorio para la iniciación cristiana y se van desarrollando los estudios previos para preparar las celebraciones en espera de presbítero y a los agentes que pudieran realizarlas.

El próximo año, nuestro Plan diocesano de pastoral seguirá adelante. Serán dos los objetivos que se nos plantearán a toda la comunidad diocesana: el acompañamiento a los jóvenes de nuestra diócesis en su crecimiento cristiano y el impulso creativo de la pastoral en nuestros pueblos pequeños. Muchas gracias a todos los que trabajáis en el día a día de la evangelización de nuestra diócesis de Teruel y Albarracín… y mucho ánimo en el desarrollo de los próximos objetivos de nuestro Plan. Lo ponemos en las manos de Santa María, estrella de la evangelización, para que interceda por nosotros y con la ayuda del Espíritu Santo seamos testigos audaces del Resucitado y evangelizadores creativos.

  + Carlos Escribano Subías,
  Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.